LA COMUNICACIóN ES UNA OPORTUNIDAD PARA LA FAMILIA

Autor: ---- Fuente: Yo Influyo

José es un niño suficientemente listo como para saber cómo conseguir las cosas que quiere y hoy ha decidido que quiere ir a casa de su amigo Pedro a comer… Se acerca a su mamá y le pide permiso para ir a casa de su amiguito. La mamá tajante le dice que no irá hasta que mejore sus calificaciones. José no chista, sonríe y promete mejorar. En cuanto llega papá a casa, corre y le abraza efusivamente. Aprovecha que mamá va a la cocina para pedirle permiso para ir a casa de su amiguito a lo cual el papá accede inmediatamente. Al día siguiente la mamá llega a recoger a su hijo a la escuela… pero no está, nadie sabe donde está. Angustiada busca a su marido para comentarle que no encuentra al niño, a lo que el papá responde: le dí permiso para ir a casa de su amigo, se me olvidó comentarte…

Este es solo un ejemplo de lo que la falta de comunicación entre esposos y con los hijos puede ocasionar. Por ello éste año el Día de la Familia (5 marzo) está dedicado a reflexionar y actuar específicamente sobre la comunicación. ¿Por qué la comunicación? ¿Por qué no cualquier otro valor como el respeto, la libertad, el amor, la tolerancia?

El Consejo de la Comunicación, que es quien encabeza éste movimiento nacional en pro de la familia, pidió un estudio detallado a Gabriela de la Riva, con el fin de saber cuál es la inquietud primordial de los mexicanos entorno a la familia. El resultado fue que la comunicación es la preocupación número uno de los mexicanos.


Algunos Antecedentes

A principios de la década de los noventas comenzó a vivirse en México un cambio substancial en la concepción de la familia, pasando ésta de un modelo integrado, con un tiempo claro para la convivencia, con una definición de roles tradicional: hombre-proveedor y mujer-ama de casa a un modelo diferente.

Hoy, tanto el hombre como la mujer, requieren de más tiempo para progresar en el trabajo, por lo cual hay una menor convivencia y se requiere de mayor autonomía. La madre se convierte en co-proveedora y el hombre comienza a ayudar en las labores del hogar. Esto ha propiciado que en esa adaptación a la nueva realidad, haya una ruptura de la comunicación, pues tanto el hombre como la mujer están aprendiendo cómo afrontar una realidad novedosa y con múltiples retos.

La realidad de la comunicación en Familia

El mundo está cambiando, la televisión, la radio, el Internet, los teléfonos celulares han cambiado la dinámica de la persona, de las sociedades y del mundo entero. Un dato del estudio realizado por el DIF sobre la familia en México, señala por ejemplo que el 80% de la convivencia familiar se da frente al televisor…

La familia ha cambiado con esas influencias. En el pasado el respeto a los padres, los valores, la disciplina, la represión, la rigidez, la exigencia, el castigo, la mirada amenazante eran suficientes para “EDUCAR” y comunicarse con el hijo. No había apertura a temas sexuales o de drogas, no había tolerancia de los padres para con los hijos, ni los hijos cuestionaban la autoridad de los padres. La comunicación entre padres fluía bien aunque no había mayor comunicación del padre con los hijos, la madre era el canal para llegar a ellos.

La situación de la familia hoy es diferente. Hay una mayor tolerancia, libertad de expresión, diálogo al mismo nivel, pero también hay más faltas de respeto de los hijos a los padres y viceversa, así como un libertinaje notorio por la falta de disciplina, autoridad, respeto y tiempo de convivencia. Aunque actualmente hay una mejor comunicación entre el padre y sus hijos y la madre y sus hijos, la comunicación entre papá y mamá está cada vez más rota. Esto propicia un mayor índice de divorcios.


Las fortalezas de la comunicación familiar en México

El panorama de la comunicación familiar en México tiene sus fortalezas. Según el estudio de Gabriela de la Riva existen tres situaciones concretas en las cuales la comunicación une a la familia de manera fundamental:

a) Por un lado están los momentos de crisis, aquellos en los que hay enfermedad, muerte, pérdida de trabajo o problemas con un hijo. Esas situaciones fomentan y propician la comunicación ideal entre los miembros de la familia.
b) Por otro lado, la familia mexicana disfruta enormemente la comunicación en las comidas familiares y los festejos que forman parte de una tradición específica en cada familia. En estos momentos padres e hijos pueden demostrarse afecto a través del diálogo, del contacto físico, con momentos de intimidad y respeto mutuo que fomentan la convivencia y la comunicación verbal y no verbal enriquecedora para todos los miembros de la familia.
c) En la intimidad la comunicación se da cuando la pareja se queda sola en la recámara, sin hijos, sin distractores, lo cual permite un intercambio muy enriquecedor para ambos.
Lo mismo sucede con las madres que ven televisión con sus hijas, pues el intercambio de opiniones y comentarios ayudan a compartir valores y visiones sobre la vida.


Las razones de las faltas de comuniación en la familia mexicana

Las motivaciones para tener una comunicación ideal dentro de la familia giran principalmente en torno al amor entre sus miembros, el interés de los padres por los hijos, una figura de autoridad definida en donde cada miembro de la familia asuma su rol. Es fundamental saber escuchar al otro, no prejuzgar, respetar y tener la capacidad de ponerse en los zapatos del que está comunicándose conmigo: empatía. Sin embargo el ideal no corresponde a la realidad.

La comunicación entre padres e hijos, en general es limitada y complicada. Las principales causas externas son “los derechos de los hijos” mal entendidos y al margen de los deberes de los niños, un lenguaje distinto por el cambio generacional. Las causas internas son que los padres se proyectan en los hijos y los sobreprotegen o controlan mientras que los hijos quieren respeto a su intimidad, no quieren ser presionados y a la vez tienen miedo de no cumplir con el ideal de hijos que esperan los padres.

En la comunicación entre el hombre y la mujer existen también muchas barreras, tanto el padre como la madre se sienten víctimas, poco valorados, cansados, estresados y frustrados. Por otro lado no existe la cultura de saber escuchar, con frecuencia se quiere tener la razón, en ocasiones se manejan pretextos en lugar de tener reglas y límites claros.

Además hay un alejamiento de los miembros de la familia del hogar por causas de trabajo, con lo cual se resta tiempo a la convivencia. Todo esto torna difícil y casi inalcanzable una comunicación abierta, fluida, dispuesta al diálogo, al intercambio, al enriquecimiento, al crecimiento conjunto.


Consecuencias de la falta de comunicación

Una de las más frecuentes consecuencias de la falta de comunicación es la intolerancia, la cual puede desembocar en un pleito y en el mejor de los casos un intercambio superficial por flojera, temor o por falta de compromiso en el mantenimiento de una familia funcional.

Las graves consecuencias de una familia disfuncional las vemos en la sociedad, en el impacto de los jóvenes delincuentes que tienen conductas antisociales. En la mayoría de estas familias hay una ausencia de comunicación integral, de ahi la importancia de formar y preservar a las familias funcionales.
Puede haber dos extremos que eviten la comunicación. Por un lado, la familia anárquica, en la que a todo el mundo le vale el resto, donde no hay reglas, hay evasión, no hay autoridad, hay desatención y exceso de indulgencia. En el otro extremo está la familia dictatorial, donde la rigidez, la intolerancia, el autoritarismo, la violencia y la imposición reinan.

Ante estos dos extremos que rompen con la comunicación entre padres e hijos y entre los mismos padres se forman hijos disfuncionales que tienen grandes posibilidades de desarrollar conductas antisociales pues crecen sin interés, sin compromiso, sin contención y sin afecto, lo cual puede provocar tensión, enojo y hostilidad. Ello los hace más vulnerable a la influencia del entorno cayendo en drogas, malas amistades y pandillerismo.

Nuestro reto este día de la familia y en adelante

Este 5 de marzo tenemos la enorme oportunidad de reflexionar en torno al tema de la comunicación de y con nuestra familia. De convivir y manifestar el cariño que tenemos por todos y cada uno de los miembros de nuestra familia y es una oportunidad también para mejorar y para fortalecer los lazos de amor que nos unen.

Te invitamos a que con un espíritu de SOLIDARIDAD, respeto y compromiso, te propongas a lo largo de éste año mejorar la comunicación con tu familia, lo cual redundará en tu propio bien ser y bien estar y el de la sociedad, por el desarrollo de virtudes en circulos concentricos: del núcelo familiar a toda la nación.


 
 
 
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