A LOS CHILENOS LES CUESTA SER PAPáS PRESENTES

Autor: ---- Fuente: El Mercurio, Chile

Para el 77,6% de los hombres chilenos, el vínculo con los hijos es lo más importante, según una encuesta realizada a fines de 2005 por Adimark y Radio Duna. Una idea que otro estudio, realizado este año por Cimagroup, reafirma: para ellos, la familia y los hijos son las principales fuentes de felicidad, muy por encima del desarrollo profesional o tener casa propia.

Sin embargo, a la hora de llevar a la práctica esta preocupación por la familia y los hijos, las intenciones se quedan sólo en eso: apenas un tercio declara mudar todos los días a su hijo, menos del 20% baña a sus niños de lunes a domingo, y el 24% ayuda a los suyos a hacer sus tareas durante la semana, según un estudio realizado en 2005 por el Centro de Estudios de la Universidad Uniacc y la empresa de teleservicios Atento Chile.

Por cierto, el grueso de los hombres que dice hacer estas actividades de forma permanente tiene entre 25 y 40 años.

Lo anterior se explica porque, como detallan quienes se dedican a los estudios de género, la preocupación por brindar más tiempo a los hijos y a la familia es propia de las generaciones más jóvenes de padres. Los otros, que son la mayoría, todavía privilegian el trabajo -entre otras cosas-, porque el mejor nivel de vida que están experimentando los chilenos tiene directa relación con el alto endeudamiento de muchos, el que alcanza hasta seis veces el sueldo.

El sociólogo de Flacso y experto en temas de género, José Olavarría, comenta que los más jóvenes viven una contradicción entre sus deseos de ser padres más presentes y su realidad laboral y social. "Es un conflicto difícil de resolver para ellos, porque aunque quieran no pueden decirle al jefe que trabajarán sólo hasta cierta hora, porque tienen que ir a ver a sus hijos".

Al poco reconocimiento social que aún tiene privilegiar a la familia por sobre el trabajo, también se agregan las tensiones personales y familiares que vive ese padre: "Sacrificar un ascenso por estar más tiempo con sus hijos no sólo depende de sus deseos, sino de las expectativas de calidad de vida que él mismo se ha fijado junto a su pareja, de las presiones sociales que recibe e incluso de la publicidad a la que está expuesto y de la que le es difícil abstraerse".

¿Tiempo o prioridades?

Para el sicólogo estadounidense y autor de dos libros sobre paternidad, doctor Stephen Poulter, éste no es un problema de tiempo, sino que de prioridades. "En esta vida todos estamos ocupados. Por lo tanto, los hombres tienen la misma capacidad de las mujeres para organizar su agenda y ganar tiempo para estar con sus hijos. Para lograrlo, hay que hacer de los hijos una prioridad. Si son prioridad, las ideas para hacerse el tiempo fluyen solas", dice vía telefónica a "El Mercurio".

Mientras logran resolver este dilema, quienes quieren dedicarles tiempo a sus hijos deben tomar en cuenta ciertos aspectos. Primero, que ellos necesitan calidad y también cantidad de tiempo. "La balanza requiere de una cierta cantidad para lograr la calidad. Si ves a tu hijo sólo en la mañana, no podemos decir que se dé un espacio para eso", destaca Francisca Morales, sicóloga y consultora de Unicef.

Esos momentos más largos se pueden dar en los fines de semana, sobre todo aquellos que son más largos, y durante las vacaciones. "Ese espacio de encuentro no tiene que ser un gran evento ni una superproducción, basta que sea una instancia de conversación, en que escuches lo que tiene que decirte, que le hagas preguntas y lo vayas conociendo", agrega Eduardo Nicholls, sicólogo del Instituto Chileno de Terapia Familiar.

De hecho, recuerda el especialista, cuando a las personas se les pide recordar un momento especial que se haya vivido con los papás, ninguna menciona el viaje a Europa o Disneylandia, sino la comida familiar, el paseo a la playa o salidas a acampar.

Es obvio que el tiempo que se dedicará a los hijos deberá equilibrarse con el de la pareja y de las propias aficiones. "Hay que respetar la propia idiosincrasia, es decir, no hay algo ni una tarea específica que sea la correcta de hacer con los hijos. Lo importante es tener espacios de encuentro que se pueden dar en las actividades que le gustan al papá".

Durante la semana se pueden aprovechar las rutinas diarias como "miniespacios" de encuentro y, ojalá, guardar un poco de energía para que al regresar a la casa se los pueda escuchar y atender, propone Francisca Morales. "Uno puede estar varias horas fuera de casa y perfectamente involucrarse con los niños, tratando de ser una papá mentor y sensible (ver cuadro). La clave es procurar ahorrar energías para la familia; no puedes llegar a casa todos los días a casa y tirarte en el sofá, ya sea que trabajes 6 o 12 horas por día", sentencia el doctor Poulter.

Lo esencial es que se vaya desarrollando una conexión emocional, dice el doctor Poulter, y que este esfuerzo no se haga empujado por la culpa, agrega Nicholls.

"La culpa sólo sirve cuando moviliza y es reparatoria. Pero si sólo es sufrimiento, genera un conflicto adicional, porque probablemente tus encuentros con tu hijo serán poco nutritivos. Un padre con culpa va a ceder en aspectos en los que es importante que no ceda".

Desbalance

El 73% de su tiempo los hombres chilenos lo dedican a su trabajo remunerado, y el 27% al doméstico. En países desarrollados, esa brecha ha bajado a una relación 60/40, según un estudio del Instituto de Sociología de la UC.

2,8 horas a la semana dedican al cuidado de los hijos los hombres que trabajan. Las mujeres que laboran dedican a eso el doble de tiempo, según un estudio de Cimagroup.

 
 
 
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