LOS OBISPOS ESPAñOLES PIDEN QUE NADIE “HURTE EL SENTIDO CRISTIANO DE LA NAVIDAD”
Dedican sus cartas pastorales al nacimiento de Cristo
Autor: ---- Fuente: Veritas.com

Todos los obispos españoles han centrado sus cartas y mensajes navideños a recordar el sentido cristiano de la Navidad, y han pedido a los cristianos que sean conscientes de que se trata, ante todo, de una fiesta religiosa.

Así, para el arzobispo de Burgos, monseñor Francisco Gil Hellín, “desde hace días, los medios de comunicación, el alumbrado de nuestras calles y los mil reclamos publicitarios de los comercios nos vienen recordando que es Navidad”.

“Pero la NAVIDAD, con mayúscula, es otra cosa. Por no ser, ni siquiera es, ante todo y sobre todo, una fiesta de familia”, observa. “Jesucristo –Dios hecho hombre- se nos presenta como un Niño. Y en un niño no cabe el odio, la soberbia, el orgullo, la prepotencia sobre los demás. Un niño sólo inspira confianza, ternura y acogida. ¡Ése es el rostro del Dios de los cristianos! Mejor dicho, un rasgo esencial del rostro de nuestro Dios”, prosigue.

Monseñor Gil recuerda que “celebrar la Navidad es, ante todo y sobre todo, abrirse a la paternidad de Dios y a la fraternidad con los demás, especialmente con los más próximos –los más prójimos- y más necesitados”.

Y añade un apunte sobre la situación socio política actual: “A nadie se le oculta que los españoles estamos ahora en un momento delicado. No está despejado el horizonte de la paz, de la unidad y de la solidaridad. Los viejos demonios de los enfrentamientos verbales y fácticos, los rencores y los individualismos pueden comprometer la pacífica convivencia y el progreso que hemos logrado durante ella. No podemos permitir que nada ni nadie rompa esta paz social y este progreso ascendente”.

Para el arzobispo burgalés, la solución pasa por “ser especialmente vigilantes y aportar toda la capacidad de comprensión, acogida, convivencia solidaria que brotan del sabernos y sentirnos hijos de Dios y hermanos de los demás. Las diferencias, por legítimas que sean, han de estar subordinadas al bien común”.

El obispo de Cartagena, monseñor Manuel Ureña, también ha incidido en este aspecto, y ha señalado que “se percibe con claridad que el hombre, en nuestros días, en las circunstancias que atravesamos, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, necesita la paz”.

“El hombre necesita la paz en sí mismo, porque en su interior no tiene paz. Necesita la paz en la familia, la necesita en la sociedad nacional y en la sociedad internacional”, apostilla. Esta paz, según monseñor Ureña, vendrá de Jesús, “que es el don de Dios que hace posible que nos convirtamos a la Verdad y a la Vida. Y, por tanto, que nos convirtamos a la Paz”.

El arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, también se ha detenido en este tema, y ha subrayado que “la llamada a la contemplación en este Adviento es una llamada a abrirnos constantemente, con confianza, a Cristo; a dejarnos renovar por Él, a asumir el reto de encontrarnos con quien es la Paz para darla, con quien es Amor para saberlo entregar, con quien es la Verdad para hacerla fructificar”.

El arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, cree que “ante la Navidad, nos encontramos con una variedad de actitudes que han proliferado en los últimos años. Hay una minoría que pretende omitir cualquier signo religioso y de los valores que representa esta celebración, tales como el reencuentro familiar. La postura antirreligiosa o la ruptura de las relaciones en el seno de la propia familia pueden ser las causas de esta actitud”.

Otra postura adoptada por algunos es sustituir “los valores y signos cristianos por otros que ningún significado tienen con el origen de la Navidad”. Por eso, el prelado valenciano subraya: “Nadie nos puede hurtar la Navidad. Ni los que pretenden omitirla, ni los que llegan a abusar de sus signos y valores con un mercantilismo despiadado. Los hombres y mujeres de Iglesia hemos de recordar que el encanto especial de la Navidad tiene un origen divino”.

Finalmente, para monseñor Elías Yanes, arzobispo de Zaragoza, “ante la impresionante grandeza del misterio (de la Navidad), la comunidad cristiana, reunida para celebrar el nacimiento de Jesús, prorrumpe en una jubilosa alegría y alabanza. Toda la liturgia de Navidad es un vibrante canto de júbilo y acción de gracias porque se nos ha manifestado el misterio del amor de Dios en su Hijo, nacido de la siempre Virgen María”.
http://www.agenciaveritas.com/noticia.php?id=AV03121906
 
 
 
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