INFORME SOCIEDAD CIVIL

Autor: ---- Fuente: ORMAL (Observatorio Regional para la Mujer de América Latina y el Caribe)

NOVENA CONFERENCIA REGIONAL SOBRE LA MUJER
CEPAL, NACIONES UNIDAS

México, D.F., 10 al 12 junio 2004

Posicionamiento de las Organizaciones de la Sociedad Civil Latinoamericana
(Declaración y nota explicativa preparada por la secretaría de ORMALC)


Claramente, puede haber diversos puntos de vista respecto a las maneras de diagnosticar y resolver los problemas y de potenciar la aportación positiva de las mujeres. Por esto el Observatorio Regional de la Mujer para América Latina y el Caribe (ORMALC) valoraba la IX Conferencia de la Mujer, como una valiosa oportunidad para escuchar las voces de mujeres de diversos sectores de la región y de la sociedad.

Previo a esta conferencia, el ORMALC y varias asociaciones afines organizaron 130 foros en el marco temático de la conferencia oficial de la CEPAL. Se recopila a continuación un resumen de las conclusiones de dichos eventos:

Concordamos en el reconocimiento descriptivo de situaciones actuales en Latinoamérica y el Caribe, como son: la alta proporción de mujeres en pobreza, de jefas de hogar en pobreza, y de mujeres ocupadas en trabajos reproductivos no remunerados; incidentes de violencia contra la mujer; faltas de respeto a la dignidad de la mujer y discriminación contra ella por parte de varones; hombres que no se preocupan por el bienestar de su esposa y de sus hijos; el que las mujeres tienen mucho trabajo y menos tiempo para descanso, etc.

Aplaudimos la atención dirigida a las siguientes áreas de preocupación:
1. Solucionar la pobreza no sólo en su vertiente económica sino en sus variadas facetas y consecuencias.
2. Rechazar estereotipos, actitudes, medidas y omisiones que denigran el valor de la mujer y atentan contra sus derechos fundamentales.
3. Denunciar y solucionar la violencia contra la mujer y contra cualquier persona.
4. Favorecer esfuerzos por armonizar la vida laboral y la vida familiar y para asegurar que las personas y sus familias tengan los ingresos y apoyos necesarios para cubrir sus necesidades básicas.
5. Valorar el trabajo que ejercen las mujeres tanto en el mercado laboral como en el trabajo doméstico.
6. Reconocer la importancia de la educación y el derecho de las mujeres a ella.
7. Estimular mayor participación de asociaciones de la sociedad civil y mayor compromiso del sector público y privado para combatir eficazmente la pobreza y promover el desarrollo.
8. Fomentar mayor participación de la mujer en la política, para defender sus valores e intereses.

Se contempla el hecho de que las mujeres son también clave para la solución a los problemas, sobre todo en el campo de la cultura y el ambiente humano de la sociedad, aunque también en el aspecto económico.


A raíz de los foros se ha ido sumando apoyo en torno a una serie de propuestas, plasmadas en una declaración, que ha sido firmada por 200 asociaciones y un total de 15000 personas a título propio (véase anexo).

Esta declaración se articula en torno a cinco temas clave: derechos humanos, protección laboral, salud reproductiva, educación y medios de comunicación. El ORMALC y las organizaciones que han firmado la declaración consideran estas cinco cuestiones transversales como diversos enfoques para promover un desarrollo integral para la mujer, la familia, y la sociedad entera. De esta manera, se abordan las temáticas centrales de la IX Conferencia de la Mujer, a saber: la pobreza, la autonomía económica y la equidad; y el empoderamiento, el desarrollo institucional y la participación política.

La visión de desarrollo que el ORMALC promueve, gira no solamente en torno a la protección de los derechos humanos y la satisfacción de las necesidades prácticas de las mujeres, ambos objetivos prioritarios. Más allá, recuerda algunas coordenadas clave para asegurar que efectivamente estos objetivos se logren:
• el respeto y la valoración de la dignidad de todo ser humano, de la cual se desprenden sus derechos inherentes.
• la participación corresponsable de hombres y mujeres, aportando sus cualidades diferenciadas en la construcción de una sociedad más justa y propicia para el desarrollo de cada ser humano.
• el apoyo subsidiario a la familia, primer núcleo de la sociedad, y la solidaridad dentro de ella.
• programas y presupuestos realistas según prioridades objetivas e integradas, para el desarrollo de la sociedad en todos sus aspectos e integrantes.

Pobreza, economía y equidad de género

1. La educación, el mejor remedio contra la pobreza e impulsor del desarrollo

Para fomentar el desarrollo personal y social, la educación debe ser integral (académica, técnica, profesional, cultural, social, ética, física y espiritual).

Promovemos la educación integral para la mujer porque es derecho de todo ser humano, e incrementa los beneficios particulares que ella aporta a la familia y la sociedad.

Los padres son los primeros responsables de la educación integral de sus hijos. Tanto los padres como las madres tienen una aportación específica en esta tarea. Por lo tanto, ambos progenitores deben contar con el respeto, el tiempo y los recursos para escoger, vigilar y participar en la educación de sus hijos, en el hogar, en las escuelas, y en los ambientes sociales.

2. Equidad laboral y armonización entre trabajo y familia

Respeto a la dignidad de toda persona: toda persona apta para un trabajo debe tener igual acceso y remuneración, sea hombre o mujer. Toda persona debe ser tratada siempre con respeto. Todos deben tener la posibilidad de cubrir sus necesidades básicas y las de su familia; los salarios y subsidios deben ajustarse a esta exigencia.

El valor del trabajo se centra en la persona y en la familia: Promovemos fomentar una mayor estima por la maternidad y la tarea educativa en el hogar y en la escuela, y el cuidado de los ancianos y enfermos. No debe considerarse como un “estereotipo”, peyorativo, de segunda categoría. La aportación de la mujer en este campo no excluye sus posibilidades de aportar en otros ámbitos de la vida social y económica, pero no hay que penalizar la dedicación de la mujer a la familia, y mucho menos, su actuación desinteresada por amor, que tanto enriquece y ayuda a humanizar la sociedad.

El binomio libertad-solidaridad:
Respecto a la autonomía económica: A la mujer se le deben facilitar los medios necesarios para poder mantener a su familia por sí sola, en caso de necesidad. Sin embargo, las mujeres y los hombres pueden ejercer su libertad para escoger una mutua interdependencia en la distribución de sus tareas y de sus ingresos, en actitud de solidaridad y amor. Los que tengan necesidad deben contar con la ayuda subsidiaria de las instituciones públicas y privadas.
Respecto a la armonización de la vida laboral y familiar: Las políticas laborales deben facilitar la mayor convivencia de los padres y de las madres con su familia, especialmente al inicio de la paternidad-maternidad.
Ciertamente promovemos el que los varones tomen un papel más activo en el hogar y en la convivencia familiar, como de hecho en algunas partes ya lo están haciendo. Sin embargo, el trabajo de las mujeres y de los hombres dentro o fuera del hogar, o en combinación de ambos, se debe regir por opciones libres y dialogadas entre ellos. El papel del gobierno y de la sociedad es facilitar y apoyar la vida y responsabilidades familiares, no dictarlas.

3. Salud reproductiva.

Entendemos la salud reproductiva solamente como una parte de la salud integral que todo ser humano requiere para su desarrollo y bienestar básico, y por tanto los gobiernos están obligados a desarrollar programas integrales y jerarquizados de salud, discerniendo el destino de los fondos según esta jerarquía.

Las mujeres deben recibir la ayuda necesaria para poder acoger y cuidar a sus hijos. Debe haber plena transparencia para que las mujeres sepan cómo afectan a su cuerpo y al hijo en su seno los tratamientos, y hay que defender que no sean sometidas a ningún tratamiento sin su consentimiento informado. Insistimos en invertir en las prioridades de cuidado médico a las mujeres embarazadas y parturientas, así como a sus hijos en la etapa prenatal y la neonatal.

Empoderamiento, desarrollo institucional y participación política

Afirmamos el derecho de las mujeres a participar activamente en la sociedad para defender y promover sus derechos y valores.

Pedimos garantizar el respeto a la pluralidad y la participación equitativa en las distintas instancias, de influir en el desarrollo de la sociedad




Anexo:
DECLARACIÓN

POR LA DIGNIDAD Y EL RESPETO A LAS MUJERES, LAS FAMILIAS Y LA SOCIEDAD EN SU CONJUNTO.


PROMOCION DE LOS DERECHOS HUMANOS

• Debe reconocerse que los derechos humanos son una exigencia inalienable de la dignidad de todo ser humano, sin distinción alguna.
• Los gobiernos deberán garantizar y proteger la seguridad física, psicológica y moral de las mujeres y sus familias.
• Actuar pronta y decididamente ante violencia, abuso sexual, el uso comercial de la mujer y cualquier tipo de discriminación que atente contra la dignidad de la persona humana.
• La pobreza extrema y la marginación atentan contra la dignidad de la persona. Pedimos un plan de acción coordinado de las administraciones públicas elaborado bajo criterios de subsidiaridad en relación con las organizaciones de la sociedad civil que actúan en estos campos, promoviendo a su vez eficaces programas de fomento del desarrollo humano en las comunidades.
• Las mujeres tienen el derecho y deben tener la oportunidad de comprometerse y organizarse socialmente para defender y promover sus derechos y valores, particularmente donde ellas perciban una amenaza o peligro hacia ellas mismas, sus hijos o sus familias, incluyendo la explotación sexual y los medios que promuevan la violencia, la desintegración familiar y valores que atenten contra nuestras tradiciones y costumbres nacionales.
• La dignidad de la persona y de su vida es independiente de su situación económica, su edad, su situación psíquica, física o legal. En este sentido exigimos una revisión del régimen de hospitales, asilos, orfanatos y prisiones, poniendo fin al hacinamiento, la masificación, la corrupción y el abandono.
• El derecho a una muerte digna consiste en el derecho del enfermo a que sea tratado como persona y no como una estadística, a que cuiden de él con amor, se le atienda, respete y cubran sus necesidades hasta su muerte natural. Hemos de fomentar programas que inviten a la sociedad a desarrollar más y mejores formas de acompañar y acoger a los moribundos.


PROTECCIÓN LABORAL

• Concretar un pacto social de acciones y medidas educativas y legislativas para promover el desarrollo pleno, libre e integral de las mujeres y sus familias.
• Creación de centros educativos, guarderías y estancias, con horarios extendidos que apoyen a las mujeres en el cuidado de sus hijos.
• Exigimos a las administraciones públicas responsables, así como a los sindicatos, una intervención más enérgica, expedita y decidida para que se cumpla la legislación y se erradiquen prácticas discriminadoras contra la mujer y su familia. Se debe valorar la maternidad y educación de los hijos como una labor que beneficia a la sociedad.
• Los gobiernos deben promover, garantizar y dar todas las facilidades para proporcionar tanto a hombres como mujeres iguales oportunidades de acceso a la educación y al trabajo, así como sueldos y prestaciones igualitarios.
• Promover horarios de trabajo flexibles que permitan tanto a hombres como a las mujeres una mayor participación y convivencia con su familia, especialmente durante el inicio de la maternidad-paternidad.


SALUD REPRODUCTIVA
• Pedimos que los programas de salud sean integrales y jerarquizados de manera que efectivamente promuevan el desarrollo integral de las personas y no se reduzcan desproporcionadamente a componentes de salud reproductiva.
• Exigimos el establecimiento y la promoción de una red de apoyo a las mujeres embarazadas con dificultades por falta de recursos o ayuda familiar, dirigida a aportar soluciones prácticas que les permitan tener a sus hijos, capacitarse y trabajar con horarios flexibles. Pedimos también la creación de hogares de acogida y ayudas económicas.
• Promover programas de salud reproductiva que respeten la dignidad humana y la integridad física, psicológica y moral de las mujeres. Asimismo, se debe asegurar el respeto a su derecho a una información completa y veraz sobre los tratamientos clínicos, ambulatorios y farmacéuticos disponibles, y la decisión consciente de los pacientes, sin presiones, de aceptar o rechazar tales medidas.
• En particular pedimos mayor solicitud por la salud, seguridad y bienestar de las adolescentes, de modo que se garantice que no sean sometidas a tratamientos clínicos, ambulatorios y farmacéuticos sin el conocimiento y consentimiento de sus padres, en virtud de sus deberes y derechos de educar y cuidar a sus hijos menores de edad.
• Solicitamos una legislación clara y eficaz que garantice los derechos inalienables del embrión como persona humana, desde el instante de su concepción, así como su salvaguarda para no ser manipulado ni utilizado como material de laboratorio. Que esta legislación ponga fin a la práctica comercial de las clínicas privadas que violan estos principios, así como la explotación de mujeres para la consecución de óvulos implicada en esta práctica.
• Exigimos que las políticas de salud relacionadas con la reproducción busquen educar, formar e informar a la sociedad sobre el ejercicio responsable, sano y consciente de la sexualidad y de la paternidad responsable.


EDUCACIÓN

• La educación de hombres y mujeres debe reconocer el trabajo específico de ambos como educadores y formadores de sus hijos.
• Los padres deben tener el derecho y la capacidad económica para dar la educación que ellos consideren más apropiada a sus hijos.
• Pedimos un proyecto serio y veraz de educación afectivo-sexual, elaborado e impartido con la participación de los padres, maestros y expertos. Asimismo solicitamos que dicho programa vaya acompañado de recursos económicos que lo hagan viable.
• Las madres y los padres de familia tienen el derecho de contar con el tiempo necesario para educar a sus propios hijos, particularmente en aspectos religiosos, de tradiciones familiares y la herencia cultural.
• Las escuelas públicas y privadas deben reconocer que los padres son los educadores primarios de sus hijos y que las escuelas están al servicio de los padres.
• Para respetar el derecho de los niños y adolescentes a un proceso de maduración psicológica equilibrada, exigimos una total acción apegada a la ley que permita una vigilancia y control más eficiente del ocio nocturno relacionado con: discotecas, bares y centros nocturnos, que verdaderamente limite la edad para acceder a estos establecimientos, así como los horarios, y la venta y distribución de sustancias adictivas en estos locales. Fomentar la generación de opciones que promuevan el descanso saludable y creativo.
• Establecimiento de programas educativos que busquen el desarrollo no sólo intelectual, sino también humano, moral y psicológico de todos los educandos.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

• Pedimos la revisión de la programación en los medios de comunicación que, en contenido y horarios, es perjudicial para los menores de edad en la familia.
• La libertad de expresión y los medios de comunicación no debe promover las violaciones de los derechos humanos, no debe ser una influencia perniciosa o peligrosa contra la salud física y mental, los valores humanos fundamentales, las costumbres y principios de nuestra sociedad. Si lo son, deben ser sancionados. Por el contrario deberán promover conductas, valores, pensamientos, principios, modelos y acciones que dignifiquen a la persona humana y fomenten la integración familiar y de la sociedad en su conjunto.
• Promover políticas que apoyen proyectos para medios de comunicación escrita, electrónica y virtual que enaltezcan los valores y derechos humanos, la familia, la nación y la paz.
 
 
 
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