¿LA úNICA ESPECIE "UNISEX"?

Autor: Rafael Pou Díaz de San Pedro Fuente: Mujer Nueva

Ha llegado a España, como a tantos otros sitios, el debate sobre la legalización de los matrimonios de homosexuales y su supuesto derecho a adoptar niños. Este planteamiento, a mi parecer, yerra en la base en el sentido que se basa en un inexistente derecho de las parejas a adoptar niños, en vez de tener en cuenta el derecho de los niños a ser adoptados por unos padres apropiados. Así, se relativiza una decisión tan importante como pueda ser una adopción en la que se embarca a una tercera persona en la propia vida hasta convertirla en algo así como comprar una mascota, un ser sobre el que proyectarse y satisfacer sus deseos de paternidad. "Ponga un niño en su vida", parece ser el lema.

Pero, al margen de esta consideración, partiendo de estos supuestos, el debate se centra en torno a la idoneidad educadora de una pareja de homosexuales, de su capacidad de representar a la figura paterna para el niño. Y aquí es cuándo los partidarios de otorgar estos imaginarios derechos a los homosexuales se tiran a la piscina, cuándo se sacan el conejo de la manga, y enuncian, como golpe definitivo a nuestros anticuados prejuicios burgueses y ultraconservadores, el argumento: "Los niños lo que necesitan es cariño, y alguien que les cuide, les quiera, y les garantice estabilidad"

Y naturalmente, si los niños sólo necesitan cariño, "¿quién mejor que dos hombres o dos mujeres para proporcionárselo? Al fin y al cabo, hay muchas parejas de heterosexuales que no son los educadores ideales..."

Aquí se percibe, una vez más la estrategia de estos grupos para lograr sus propósitos: intentar crear una ley como norma general mediante argumentos basados en casos límite. Y es que, oyendo a los que defienden estos cambios, cualquiera pensaría que todas las parejas heterosexuales están formadas por maridos parados y alcoholizados que pegan a sus mujeres, y en cambio, las parejas de gays y lesbianas son tipos súper simpáticos, súper cívicos y ligeramente ecologistas.

Pero, aún olvidando ese aspecto, sus argumentos yerran de fondo. Eso de que los niños lo único que necesitan es cariño no deja de ser, como era previsible, otro topicazo. Nadie duda de que dos hermanas viejecitas que viven juntas proporcionarían a un niño, de permitírseles adoptar, mucho cariño. Pero sin embargo uno se pregunta si son la pareja ideal para educarlo, si no convendría más entregar el niño en adopción a un matrimonio sin hijos. ¿Por qué? Porque el papel de los padres no es sólo ser muy cariñosos con sus hijos, sino ser ejemplo, guía y referencia para ellos; ser un patrón de conducta masculina o femenina, y ejercer un papel complementario en su educación, ya que el hombre y la mujer son por naturaleza diferentes.

Naturalmente, si me oyera un homosexual, lo negaría diciendo que eso de que el hombre juega a fútbol y lleva pantalones y que la mujer juega a muñecas y lleva falda es un tópico pasado de moda, y que un hombre puede ser muy sensible y una mujer puede ser de carácter fuerte. Y nada más lejos de mi intención de prohibir a la mujer que lleve pantalones. Pero es obvio que las diferencias entre hombre y mujer no son sólo físicas, sino también psicológicas, y que ambos se complementan.

Este complementariedad es lo que obviamente niegan los homosexuales, y parecen pretender que el hombre y la mujer son sólo diferentes físicamente, como si el ser humano fuera, entre todo el universo, la única especie de mamíferos "unisex"... Pero es que es precisamente este punto en el que más hay que insistir y combatir, y es que no se puede decir, como hacen muchos: "A mí me parece bien que se casen pero no que adopten niños", ya que si se acepta que la homosexualidad es una opción de vida tan válida como cualquier otra, la entrega de niños en adopción no tiene por qué inspirarnos rechazo... Pero la realididad es otra y resulta obvia para cualquier persona que se esfuerce sinceramente en estudiar el tema. Sin embargo, los políticos lo que quieren son votos, y el llamado lobby rosa tiene mucho poder hoy día, y eso influye más en esta clase de decisiones que las convicciones de la mayoría de los ciudadanos. Esa es la verdadera causa del progresivo avance de los gays y lesbianas en el mundo: hacen de la conquista de sus supuestos derechos su bandera, y la defienden con uñas y dientes, mientras que los demás nos limitamos a lamentarnos desde nuestros sofás de lo mal que está la sociedad…Y es que organizar una manifestación contra el derecho de los gays a adoptar hijos sería políticamente muy incorrecto.
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