LOS REYES MAGOS, SANTA CLAUS, PAPá NOEL

Autor: Evaristo de Vicente Fuente: Análisis Digital

El día 6 de Enero siempre es un día lleno de ilusión para todos nosotros. Para unos porque, todavía pequeños, esperan el amanecer de este día con el deseo grande de unos regalos: un coche con control remoto, muñecas ¡que son siempre hijas de sus pequeñas mamás de apenas dos, tres o cuatro años!; balones, ropa, libros, bicis, y juegos mil; para otros, más mayores, también hay ilusión por la natural espera del regalo, pero sobre todo, por ver a los hijos, sobrinos o nietos siquiera una expresión en la cara –que quisieran guardar para siempre— de alegría, de ilusión, de sorpresa… de felicidad.

Pero el motivo de la fiesta de hoy lo leemos en San Mateo 2,1: “Nacido Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Pues vimos una estrella en el oriente y hemos venido a adorarle". Es éste el motivo central de la fiesta de éste día: un Regalo Divino para todos los hombres. Y venimos a “adorarle”.

Es Chesterton en su obra “el hombre eterno” quien nos dice que con “Melchor, Gaspar y Baltasar llegó todo ese mundo de sabiduría que había observado las estrellas en Caldea y el sol en Persia. Eran los que no buscaban cuentos sino la verdad de las cosas, y en cuanto que su sed de verdad era sed de Dios, también habían tenido su recompensa”. Así es, al final de su caminar por desiertos, veredas y montañas encuentran la Verdad, al Niño Dios: “Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron” (Mateo 2, 11). Es en dos ocasiones –primero ante Herodes y ahora ya en casa de Jesús— que los Magos –poderosos y ricos— nos dicen que han venido a “adorarle”.

Pienso que a ningún cristiano le parece mal que se celebre, que se hable también de Papá Noel y su gran saco rojo lleno de regalos, de Santa Claus y sus renos con un trineo cargado de juguetes, pero qué duda cabe que el Evangelio habla de ésta adoración de los Magos, de los sabios y poderosos de la tierra que se inclinan ante el Creador-Niño, se postran ante el Poderoso en pañales, adoran al Omnipotente en una cuna. Con esta conmemoración del día 6 de Enero quizá no debemos perder de vista, que estamos celebrando un canto a la humildad; los sabios, los poderosos rinden el juicio ante Dios: “y cayendo de rodillas lo adoraron”. Esa es la fiesta de hoy: el poder, la sabiduría, la riqueza, adoran a Dios: “abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra” (Mateo 2, 11).

Si quienes promueven a Papá Noel y a Santa Claus, tuvieran como fin –que no lo creo— hacernos olvidar que tanto los Magos como nosotros “cayendo de rodillas” debemos adorar a Dios, entonces, solo entonces, pienso que debería de parecernos mal: porque está mal robar la gloria a quien le pertenece que es Dios; y no estaría bien, sería de poco inteligentes, quedarnos con el aspecto más anecdótico que es el de la entrega de unos regalos, olvidando la primera parte, aquella en la que los Magos primero adoran y, después, hacen regalos.

Si hubiera un deseo de ir apagando la fiesta de los Reyes Magos –que no lo creo— para hacernos olvidar que hay Alguien por encima de políticos y poderosos que les dice que no pueden alterar la naturaleza de las cosas con matrimonios contra natura; si con estos otros personajes se intenta que sabios hombres de ciencia se olviden que tienen que rectificar el rumbo de sus investigaciones si sus avances van contra la vida humana, manipulando células madre o sagrados úteros que guardan en urna de oro embriones divinos, y que, un día, Alguien vendrá “a juzgar a vivos y muertos y que su Reino no tendrá fin”, entonces, sólo entonces, no estaría bien que se nos intentara tapar el bosque de la verdad con la hoja de unos “Papás Noeles” regordetes y mofletudos, porque entonces sus blancas barbas no serían respetables canas, sino flácidos pelos artificiales, y su bondadosa tripita sería mentiroso falso algodón que abulta engañosamente para despistarnos de la verdad. Y esta es la única verdad: “al Señor tu Dios adorarás y a El solo darás culto” (Mateo 4,10).

Nosotros queremos repetir cogiendo con una mano a Santa Claus y con la otra a Papá Noel, lo mismo que dijeron los tres Reyes Magos: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y, venimos a adorarlo”; y, después, en segundo lugar, ofreceremos regalos.
http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?id=909&idNodo=-5
 
 
 
Haz politica es una publicación que promueve la participación política del ciudadano y su intervención en los asuntos públicos que atañen a la familia con su acción, su opinión y su voto.
Derechos reservados www.hazpolitica.org -  Solo: comentarios@hazpolitica.org