REPORTE DE FERTILIDAD MUNDIAL 2003
Population Division, DESA, United Nations
Autor: ---- Fuente: UN News Centre

World Fertility Report 2003

Resumen
En el World Fertility Report 2003, preparado por la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Secretaría de las Naciones Unidas, se presenta una recopilación de estimaciones e indicadores básicos de fecundidad, nupcialidad y uso de anticonceptivos para 192 países, con referencia principalmente a los decenios de 1970 y 1990, pero abarcando fechas anteriores, cuando es necesario, o períodos más recientes cuando es posible. El conjunto de datos presentados permite formular una evaluación
de los cambios sin precedentes que se han registrado en materia de nupcialidad, uso de anticonceptivos y fecundidad desde el decenio de 1970. En particular, en el informe se documentan las siguientes conclusiones básicas:

1. Se ha registrado en todo el mundo un cambio muy importante en la edad en que se contrae matrimonio, que es ahora más tardía. El valor de la mediana correspondiente a la edad media al contraer matrimonio en el mundo pasó de 25,4 a 27,2 años para los hombres y de 21,5 a 23,2 años para las mujeres. En los países desarrollados, el incremento ha sido aún más notable, ya que la mediana subió de 25,2 a 28,8 años para los hombres y de 22,0 a 26,1 años para las mujeres.

2. Tanto los hombres como las mujeres permanecen solteros durante
períodos más largos de sus vidas. La mediana del porcentaje de no solteros
entre las personas de 25 a 29 años de edad se redujo del 85% en el decenio de
1970 al 76% en el decenio de 1990 para las mujeres, y del 68% al 56% para los
hombres. También en este caso, las reducciones en el porcentaje de las personas
algunas vez casadas de 25 a 29 años son más considerables en los países
desarrollados, en los que los valores de la mediana descendieron del 85% al
62% entre las mujeres y del 74% al 43% entre los hombres.

3. La demora de los adultos jóvenes en contraer matrimonio no se ha traducido aún en reducciones marcadas del porcentaje de personas que contraen matrimonio al menos una vez en sus vidas. El matrimonio, o alguna
forma de unión consensual, sigue siendo casi universal. En el decenio de 1970, en tres de cada cuatro países, el 89% ó más de todos los hombres y todas las mujeres de 45 a 49 años de edad habían estado casados por lo menos una vez y esa cifra continuaba cercana al 89% en el decenio de 1990.

4. Las tasas de divorcio han aumentado en la mayoría de los países para los que se dispone de datos. En los países desarrollados, el valor de la mediana de la tasa de divorcio pasó de 13 divorcios por 100, para hombres y mujeres, en el decenio de 1970 a 24 divorcios por cada 100 hombres y 27 por cada 100 mujeres en el decenio de 1990. En los países en desarrollo, el valor de la mediana de la tasa de divorcio pasó de 7 a 12 divorcios por cada 100 hombres y de 5 a 15 divorcios por cada 100 mujeres. Es decir, que no sólo ha habido una tendencia a casarse más tarde sino que la inestabilidad de las uniones maritales ha ido en aumento. Es evidente que ambas tendencias tienen consecuencias importantes para el comportamiento reproductivo.

5. Ha habido un aumento enorme en la utilización de la planificación familiar. Entre los decenios de 1970 y de 1990, el uso de anticonceptivos entre las mujeres actualmente casadas o en una unión consensual aumentó en 9 de cada 10 países para los que se dispone de información. El valor de la mediana del uso de anticonceptivos en todo el mundo aumentó del 38% de las mujeres actualmente casadas o en una unión consensual en el decenio de 1970 al 52% en el decenio de 1990. En los países en desarrollo, el valor de la mediana del uso de anticonceptivos aumentó del 27% al 40% entre esas fechas. Para el decenio de 1990, la frecuencia del uso de anticonceptivos en una cuarta parte de todos los países en desarrollo era igual o superior al 62%.

6. El uso de métodos anticonceptivos modernos en los países en desarrollo ha aumentado en general. El valor de la mediana del uso de anticonceptivos modernos en países en desarrollo aumentó del 18% al 30% entre el decenio de 1970 y el de 1990. Sin embargo, en una cuarta parte de todos los países en desarrollo el uso de métodos anticonceptivos modernos sigue siendo poco frecuente y se mantiene en un porcentaje inferior al 12%.

7. Entre 1970 y 2000, el nivel de fecundidad de la población mundial experimentó una reducción muy importante y sin precedentes, impulsada principalmente por la declinación de la fecundidad en los países en desarrollo Los valores medios de la fecundidad en el mundo en desarrollo cayeron, de más de 5,9 hijos por mujer, en el decenio de 1970, a unos 3,9 hijos por mujer en el decenio de 1990. El valor de la mediana de la reducción de la fecundidad en los países en desarrollo entre los decenios de 1970 y 1990 fue de alrededor de 1,8 hijos por mujer, y en una cuarta parte de todos los países en desarrollo se han logrado, al parecer, reducciones iguales o superiores a 2,6 hijos por mujer.

8. En tanto que en el decenio de 1970 la fecundidad era uniformemente elevada en los países en desarrollo, los niveles de fecundidad en esos países hoy en día muestran una gran diversidad. Así, en un cierto número de los países menos adelantados, la fecundidad se mantiene por encima de cinco hijos por mujer, mientras que en unos 20 países en desarrollo está por debajo del crecimiento vegetativo.

9. Los niveles de fecundidad en los países desarrollados, en muchos de los cuales se registró un auge de la natalidad en los decenios de 1950 y 1960, han declinado en general desde 1970. Entre los decenios de 1970 y 1990, el valor de la mediana de la reducción de la fecundidad total en los países en desarrollo fue de 0,8 hijos por mujer. Para fines del decenio de 1990, sólo en cuatro países desarrollados —Albania, Estados Unidos de América, Islandia y Nueva Zelandia— se informaba de una fecundidad total de dos hijos por mujer o superior. Además, en 14 países desarrollados, la fecundidad era inferior a 1,3 hijos por mujer, lo que constituye un nivel de fecundidad muy bajo y sin precedentes en la historia de grandes números de personas.

10. Las cifras de personas sin hijos varían considerablemente entre las zonas principales. En el decenio de 1990, el porcentaje de mujeres de 45 a 49 años de edad sin hijos tendía a ser alto en los países desarrollados y en los países del Caribe. En cuatro de cada cinco países desarrollados para los que se disponía de datos, por lo menos el 7% de las mujeres de 45 a 49 años de edad no tenían hijos, y en nueve países desarrollados el porcentaje de mujeres sin hijos era superior al 10%. Los porcentajes de mujeres sin hijos eran relativamente bajos en África y Asia en el decenio de 1990 y moderados en América Latina. Entre el decenio de 1970 y el de 1990, hubo una disminución del porcentaje de mujeres sin hijos en África, debido a que la esterilidad causada por las enfermedades de transmisión sexual se redujo en los decenios de 1970 y 1980.

11. Los profundos cambios de los niveles de fecundidad que se han registrado desde 1970 han sido posibles gracias a transformaciones muy importantes del comportamiento relacionadas con la formación de uniones, el matrimonio y el uso de anticonceptivos. Las políticas gubernamentales sobre el acceso a los anticonceptivos han desempeñado un importante papel en la modificación del comportamiento reproductivo. En 1976, el 52% de todos los gobiernos informaban que no habían intervenido para modificar los niveles de fecundidad, pero para el año 2001 ese porcentaje se había reducido al 32% (gráfico II). El apoyo gubernamental a la planificación de la familia ha ido aumentando constantemente desde el decenio de 1970. Para el año 2001, el 92% de todos los gobiernos prestaban apoyo a programas de planificación familiar y a la distribución de anticonceptivos, ya sea directamente (75%), mediante servicios gubernamentales, o indirectamente (17%), mediante el apoyo a las actividades de organizaciones no gubernamentales tales como las asociaciones de planificación familiar. Los datos sobre fecundidad, nupcialidad, uso de anticonceptivos y políticas en materia de procreación que se exponen en el presente informe se seleccionaron de modo que reflejaran las transformaciones más importantes del comportamiento reproductivo y en materia de nupcialidad que han tenido lugar desde 1970, es decir, en el curso de una generación. Se han incluido indicadores que reflejan los cambios por cohorte de nacimientos y otras tendencias indicativas desde la perspectiva de un período. Los datos se obtuvieron de diversas fuentes, incluso el registro civil, los censos de población y encuestas nacionales representativas. Los datos presentados no se han ajustado a fin de tener en cuenta el ámbito de aplicación, la subenumeración y otros errores no provenientes del muestreo. Por eso, los valores de algunos indicadores, en particular los correspondientes a países en desarrollo en que hay deficiencia en los datos, pueden no coincidir con los publicados por la División de Población en World Population Prospects: The 2002 Revision, ya que estos últimos se han ajustado según fue necesario. Para cada país se presentan los valores de 43 indicadores para cada fecha, siempre que se disponga de datos. Las principales conclusiones del presente informe se consideran con más detalle a continuación. Al tratar los resultados, la unidad de análisis es el país y se ha hecho hincapié principalmente en los cambios en la distribución de los países según los distintos indicadores.

Nupcialidad
El matrimonio, o alguna forma de unión consensual, sigue siendo casi universal. En el decenio de 1970, entre tres de cada cuatro países, por lo menos el 89% de todos los hombres y todas las mujeres de 45 a 49 años de edad habían estado casados por los menos una vez, y para el decenio de 1990 esa cifra todavía seguía estando cercana al 89%. Además, en una cuarta parte de todos los países con datos pertinentes, la proporción de hombres de 45 a 49 años de edad alguna vez casados o en una unión consensual era del 97% o más en el decenio de 1970 y del 98% o más en el decenio de 1990. Del mismo modo, en la cuarta parte de todos los países, por lo menos el 98% de las mujeres de 45 a 49 años de edad habían estado casadas o en una unión. En el decenio de 1970 la prevalencia del matrimonio era máxima en los países de Asia, en los que sigue siendo alta, aunque ha habido algunos casos de reducciones importantes en los porcentajes de las personas algunas vez casadas, especialmente entre los hombres del Japón y las mujeres de Singapur, o en Brunei Darussalam, Israel, Malasia, Myanmar y el Territorio Palestino Ocupado. Los países de África se caracterizan también en general por una elevada prevalencia del matrimonio o de uniones consensuales, y las tres cuartas partes de ellos informan que por lo menos el 96% de los hombres de 45 a 49 años de edad y por lo menos el 98% de las mujeres del mismo grupo de edades han estado casados o en una unión en el decenio de 1990. De hecho, en un cierto número de países de África parecen haberse registrado importantes aumentos de los porcentajes de las personas que a los 45 a 49 años han estado alguna vez casadas, en particular entre los hombres. Entre los ejemplos se encuentran Benin, Burkina Faso, el Camerún, la República Centroafricana y Uganda. Por el contrario, en Botswana, la Reunión y Sudáfrica se registraron reducciones importantes en los porcentajes de personas alguna vez casadas entre
los hombres y mujeres de 45 a 49 años de edad. El matrimonio y las uniones consensuales son algo menos prevalecientes en los países de América Latina, y especialmente en la región del Caribe, en comparación con otras regiones del mundo en desarrollo. Para el decenio de 1990, en la mitad de los países del Caribe a lo sumo el 72% de los hombres y el 70% de las mujeres de 45 a 49 años de edad habían estado alguna vez casados o en una unión. Además, en las Antillas Holandesas, Barbados, Jamaica y Santa Lucía se registraron, entre el decenio de 1970 y el de 1990, reducciones importantes en los porcentajes de las personas algunas vez casadas. En los demás países de América Latina, los porcentajes de personas alguna vez casadas entre las de 45 a 49 años de edad tendían a ser mayores, pero para el decenio de 1990 en la mitad de los países de la región por lo menos el 10% de los hombres y el 9% de las mujeres de 45 a 49 años de edad nunca habían estado casadas o formado parte de una unión consensual. Estas cifras representan un cambio con respecto al decenio de 1970, en que los porcentajes de las personas que nunca estuvieron casadas tendían a ser superiores. Entre el decenio de 1970 y el decenio de 1990, en la mitad, por lo menos, de los países de América Latina se registraron importantes aumentos en los porcentajes de hombres y mujeres de 45 a 49 años de edad que habían estado alguna vez casados o en una unión. Sin embargo, en América Latina y el Caribe las uniones consensuales son comunes y los datos sobre los porcentajes de personas que alguna vez han estado casadas deben interpretarse con cautela ya que las tendencias observadas pueden deberse en parte a que la información sobre las uniones consensuales ha mejorado con el tiempo y no a un cambio real de la prevalencia del matrimonio. En Europa, América del Norte y Australia/Nueva Zelandia, la prevalencia del matrimonio y las uniones consensuales sigue siendo elevada, ya que más del 86% de los hombres y más del 89% de las mujeres de 45 a 49 años de edad han estado casados o en uniones consensuales en tres de cada cuatro países de esas regiones. Sin embargo, entre el decenio de 1970 y 1990, por lo menos las tres cuartas partes de los países en cuestión experimentaron una reducción en los porcentajes de los hombres alguna vez casados; las reducciones son más notables en los países nórdicos y en Letonia, Islandia, los Países Bajos y los Estados Unidos. Las reducciones en los porcentajes de mujeres alguna vez casadas fueron menos comunes pero sin embargo considerables en un cierto número de países, en particular en Dinamarca, Islandia y Suecia. Los datos disponibles permiten hacer una comparación de los porcentajes de hombres y mujeres que se habían casado o habían entrado a formar parte de una unión consensual a más tardar a los 25 a 29 años de edad en el decenio de 1970 frente al decenio de 1990. Esa comparación indica que se había registrado en todo el mundo un cambio importante en la edad de contraer matrimonio: el valor de la mediana porcentual de las personas alguna vez casadas disminuyó del 85% al 76% entre las mujeres de 25 a 29 años y del 68% al 56% entre los hombres de 25 a 29 años de edad. Además, en las tres cuartas partes de todos los países para los que se dispone de los datos necesarios se registra una reducción de los porcentajes de personas alguna vez casadas para los 25 a 29 años de edad. Esas reducciones son más acusadas en los países de Europa, América del Norte y Australia/Nueva Zelandia, donde los jóvenes están aplazando en medida cada vez mayor la edad en que entran a formar parte de uniones, pero tendencias similares se observan en todas las demás regiones. Esos cambios pueden anunciar una declinación general de conjunto en el futuro en la prevalencia del matrimonio y las uniones consensuales entre las personas de 45 a 49 años. Esos cambios se reflejan también en el constante aumento de la edad al casarse. Consiguientemente, la edad media de la población soltera al casarse, que es un indicador de la duración media de la condición de soltero, experimentó un aumento del decenio de 1970 al decenio de 1990 en las tres cuartas partes de todos los países para los que se dispone de datos. A nivel mundial, el valor de la mediana de la edad media de la población soltera al casarse pasó de 25,4 a 27,2 años en los hombres y de 21,5 a 23,2 años en las mujeres. En los países desarrollados se registraron incrementos particularmente considerable de la edad media de la población soltera al casarse: el valor medio creció más de cuatro años en Australia, Bélgica, el Canadá, Dinamarca, los Estados Unidos, Francia, Finlandia, Hungría, Irlanda, Islandia, Italia, los Países Bajos, Noruega, el Reino Unido, Suecia y Suiza. En los países en desarrollo los aumentos de la edad media de la población soltera al casarse tendieron a ser de menor magnitud, sobre todo en el caso de los hombres. Sin embargo, hubo incremento de tres o más años en unos pocos países de todas las regiones, entre ellos Argelia, la Jamahiriya Árabe Libia, Kuwait, Maldivas, Malasia, Marruecos, Qatar, el Sudán y Túnez, en Asia y África del Norte; y las Antillas Neerlandesas, las Bahamas, Guadalupe, la Guayana Francesa, Guyana, las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Martinica y Santa Lucía en América Latina y el Caribe. Como ya se ha señalado, en América Latina y el Caribe algunos de esos aumentos podrían ser consecuencia de cambios en la manera de suministrar información sobre las uniones consensuales. Las tasas de divorcio aumentaron en la mayoría de los países para los que se dispone de datos. El valor de la mediana de la tasa de divorcio en los países desarrollados pasó de 13 divorcios por cada 100 hombres y mujeres en el decenio de 1970 a 24 divorcios por cada 100 hombres y 27 divorcios por cada 100 mujeres en el decenio de 1990. Entre los países en desarrollo para los que se dispone de datos, la mediana de la tasa de divorcio aumentó de 7 a 12 divorcios por cada 100 hombres y de 5 a 15 divorcios por cada 100 mujeres. En las tres cuartas partes de todos los países, tanto desarrollados como en desarrollo, para los que se dispone de datos para el decenio de 1970 y el decenio de 1990, las tasas de divorcio aumentaron y en la mitad de ellos los aumentos fueron de alrededor del 6% al 7%. Es decir, que no sólo ha habido una tendencia a que las personas se casen más tarde, sino que la inestabilidad de las uniones maritales también ha ido en aumento. Es evidente que ambas tendencias tienen consecuencias importantes para el comportamiento reproductivo.

Uso de anticonceptivos
Entre el decenio de 1970 y el de 1990, el uso de anticonceptivos entre las mujeres que estaban casadas o formaban parte de una unión en esos períodos aumentó en un 90% en todos los países en que había información disponible para los dos períodos. El valor de la mediana del uso de anticonceptivos a nivel mundial aumentó del 38% de las mujeres que estaban casadas o formaban parte de una unión al 52%. Sin embargo, esas cifras mundiales oscurecen las importantes diferencias entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Entre los países desarrollados, el uso de anticonceptivos ya era elevado en el decenio de 1970, cuando por lo menos la mitad de todas las mujeres de los países desarrollados que estaban casadas o formaban parte de una unión utilizaban anticonceptivos. En realidad, en las tres cuartas partes de todos los países desarrollados, por lo menos los dos tercios de todas las mujeres que estaban casadas o formaban parte de uniones eran usuarias de anticonceptivos para el decenio de 1970. Para el decenio de 1990, el nivel de la utilización de anticonceptivos había aumentado en 14 de 44 países desarrollados, pero en seis de ellos había disminuido. Las reducciones registradas en el uso de anticonceptivos con frecuencia eran el resultado de una reducción en el uso de métodos anticonceptivos tradicionales y de una mayor utilización de métodos modernos. Sin embargo, algunas de esas diferencias pueden ser espurias y deberse a cambios en los procedimientos de recopilación de datos antes que a cambios reales del comportamiento. Sin embargo, los datos indican que en los países desarrollados en su conjunto hubo un pronunciado aumento del uso de métodos anticonceptivos modernos, y el valor de la mediana de ese uso aumentó y pasó del 54% al 61% de las mujeres que estaban casadas o formaban parte de una unión. A nivel de países, en todos los países en que había datos disponibles para los decenios de 1970 y de 1990 se registró un aumento en la prevalencia de los métodos modernos, excepto en Austria, donde esa prevalencia se redujo en casi 10 puntos porcentuales. En el caso de Austria, este cambio puede deberse en parte a la utilización de procedimientos diferentes de recopilación de datos. Entre los países en desarrollo, la prevalencia de anticonceptivos en el decenio de 1970 fue pronunciadamente inferior a la del decenio de 1990. En los países en desarrollo para los que se disponía de información, el valor de la mediana de la prevalencia de anticonceptivos creció entre esas fechas del 27% al 40%. Para el decenio de 1990, la prevalencia de anticonceptivos en una cuarta parte de todos los países en desarrollo era del 62% o superior. Sin embargo, en otra cuarta parte de todos los países en desarrollo, la prevalencia de anticonceptivos se mantenía por debajo del 24% de todas las mujeres que estaban casadas o formaban parte de una unión consensual. Los índices de utilización de métodos modernos eran aún más bajos. Si bien el valor de la mediana correspondiente a la utilización de métodos anticonceptivos modernos en los países en desarrollo aumentó del 18% al 30% entre el decenio de 1970 y el de 1990, la utilización de métodos modernos sigue siendo poco frecuente en muchos países en desarrollo, y en una cuarta parte de ellos los índices de prevalencia están por debajo del 12%. Entre estos últimos se cuentan el Afganistán y el Yemen en Asia y 25 países de África. Para el decenio de 1990, varios países en desarrollo habían alcanzado niveles elevados de prevalencia de métodos anticonceptivos modernos. Así, por ejemplo, en Argelia, Egipto, la Reunión, Sudáfrica, Túnez y Zimbabwe, más de la mitad de todas las mujeres que estaban casadas o formaban parte de una unión utilizaban métodos anticonceptivos modernos para el decenio de 1990. Niveles análogos o más altos se habían alcanzado en China, Filipinas, Indonesia, Irán (República Islámica del), Israel, Kazajstán, Mongolia, la Región Administrativa Especial China de Hong Kong, la República de Corea, la República Popular Democrática de Corea, Singapur, Tailandia, Turkmenistán, Uzbekistán y Viet Nam, en Asia. En América Latina y el Caribe, más de la mitad de todos los países para los que se disponía de datos tenían niveles de utilización de anticonceptivos modernos superiores al 50%. En la mayoría de esos países se habían registrado aumentos muy notables en el uso de métodos anticonceptivos modernos entre los decenios de 1970 y 1990. De hecho, en ese período, por lo menos la mitad de todos los países en desarrollo para los que se disponía de datos habían experimentado un aumento de 20 puntos porcentuales o más en el uso de métodos anticonceptivos modernos. En resumen, se han hecho avances muy importantes en lo que respecta a satisfacer la demanda de métodos anticonceptivos modernos en los países en desarrollo, pero en muchos países de África y en algunos países de Asia y América Latina y el Caribe todavía subsisten niveles bajos de utilización de
anticonceptivos modernos. Como cabría esperar, en los países menos adelantados y otros países de bajos ingresos se dan con más frecuencia que en los países de ingresos medianos bajos niveles de uso de anticonceptivos modernos.
Fecundidad
Entre los decenios de 1970 y 1990, la fecundidad disminuyó de manera pronunciada en el plano mundial. El valor de la mediana correspondiente a la fecundidad total de todos los países para los que se disponía de datos descendió de 5,4 a 2,9 hijos por mujer en el período en cuestión. La mayor parte de esa reducción se debió al descenso de la fecundidad en los países en desarrollo, en los que el valor de la mediana de la fecundidad total pasó de 5,9 a 3,9 hijos por mujer entre el decenio de 1970 y el de 1990. Se produjeron también reducciones importantes, aunque más pequeñas, de la fecundidad en los países desarrollados, en los que el valor de la mediana de la fecundidad total descendió de 2,3 a 1,4 hijos por mujer en el mismo período. Salvo en la Guayana Francesa, Guinea, Malí y la República Democrática del Congo, todos los demás países en desarrollo para los que se disponía de datos para los decenios de 1970 y 1990 parecían haber experimentado reducciones de los niveles de fecundidad, aunque las estimaciones de cambio pueden estar sesgadas por errores diferenciales en el suministro de información sobre los datos básicos. Sin embargo, los datos que se presentan en este informe muestran un panorama de conjunto validado por otras evaluaciones de las tendencias de la fecundidad. El valor de la mediana de la reducción de la fecundidad en los países en desarrollo entre los decenios de 1970 y de 1990 fue de alrededor de 1,8 hijos por mujer, y una cuarta parte de todos los países en desarrollo parecen haber logrado reducciones de 2,6 hijos por mujer o más. China es uno de los países que integran este grupo, ya que su fecundidad se ha reducido en aproximadamente 4 hijos por mujer desde 1970. Otros países que han informado sobre reducciones considerables de la fecundidad incluyen a Argelia, Irán (República Islámica del), México, Tailandia, Túnez y Turquía. En cambio, la fecundidad disminuyó lentamente (en menos de un hijo desde 1970) o no disminuyó del todo en 21 países en desarrollo, 13 de los cuales se encuentran en el África subsahariana. Entre los países desarrollados, las reducciones de la fecundidad fueron la norma, si bien su magnitud fue en general escasa pero significativa dados los bajos niveles de fecundidad total que ya habían llegado a caracterizar a la mayoría de esos países en el decenio de 1970. La reducción en el valor de la mediana de la fecundidad total entre los países desarrollados fue de 0,8 hijos por mujer, y para el decenio de 1990 sólo cuatro países desarrollados —Albania, los Estados Unidos de América, Islandia y Nueva Zelandia¯ informaron que tenían una fecundidad total de 2 o más hijos por mujer. En el decenio de 1970, había 36 países desarrollados en que los niveles de fecundidad eran por lo menos de 2 hijos por mujer. Si 2,1 hijos por mujer representa un nivel de fecundidad que garantiza el reemplazo de la población cuando la mortalidad es baja, los niveles de fecundidad en 12 países desarrollados estaban por debajo del nivel de reemplazo en el decenio de 1970, y en cambio sólo un país en desarrollo tenía un nivel de fecundidad aproximadamente tan bajo. Para el decenio de 1990, el número de países desarrollados en que la fecundidad estaba por debajo del nivel de reemplazo había aumentado a 41, en tanto que había 19 países en desarrollo en la misma situación. En 14 países desarrollados, la fecundidad total era inferior a 1,3 hijos por mujer, lo que constituye un nivel histórico sin precedentes para poblaciones numerosas. La reducción de la fecundidad en todo el mundo se ha visto acompañada por cambios muy importantes en la época en que ocurre la procreación. En la mitad de todos los países en desarrollo, la edad media en que las mujeres tienen hijos ha disminuido paralelamente a la reducción de las tasas de fecundidad de las mujeres de más edad. En los países desarrollados, la tendencia principal ha sido que la edad media de procreación ha ido aumentando a medida que las mujeres aplazaban el comienzo de la procreación. Los datos sobre la edad media al nacer el primer hijo indican que en general ha ido en aumento, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. El aumento de la edad media de las madres al nacer el primer hijo ha sido más pronunciado en los países desarrollados, en las tres cuartas partes de los cuales la edad media de las madres al ocurrir el primer nacimiento se incrementó en por lo menos 1,7 años entre el decenio de 1970 y el de 1990. En los países en desarrollo, esos incrementos han sido más limitados, y son de por lo menos 0,5 años en las tres cuartas partes de todos los países en desarrollo en los que existen datos correspondientes a los dos períodos. En consecuencia, sigue habiendo importantes diferencias entre los países desarrollados y los países en desarrollo con relación al momento de los primeros nacimientos. En el decenio de 1990, el valor de la mediana de la edad media en el momento del primer nacimiento era de 26,4 años en los países desarrollados y sólo de 22,1 años en
los países en desarrollo. También han ocurrido cambios importantes en lo que respecta al nivel de infecundidad entre las mujeres de 45 a 49 años de edad. Aunque son pocos los países que poseen datos comparables para el decenio de 1970 y el de 1990, los elementos probatorios disponibles sugieren que ha habido una considerable reducción de la infecundidad en África, donde las enfermedades de transmisión sexual fueron una causa importante de esterilidad en los decenios de 1950 y 1960. También en América Latina han descendido en general los niveles de infecundidad. En otras zonas importantes se han registrado tanto aumentos como reducciones en la fecundidad pero, si bien los niveles de infecundidad en el decenio de 1990 son bastante bajos en África y Asia (sin superar nunca el 9% y manteniéndose en la mayoría de los países por debajo del 5% ó 7%, respectivamente), en el Caribe y en los países desarrollados son elevados. Es así que en tres de cada cuatro países desarrollados, por lo menos el 7% de las mujeres de 45 a 49 años no tenían hijos en el decenio de 1990 y en las tres cuartas partes de los países del Caribe en que hay datos sobre la cuestión, el porcentaje de mujeres sin hijos entre las de 45 a 49 años de edad era de por lo menos el 8%. En las Antillas Neerlandesas, el Canadá, Estonia, Finlandia, Francia, Luxemburgo, Portugal, la República de Moldova, Rumania, Suiza y el Uruguay se registraron niveles particularmente elevados de infecundidad (superiores al 10%).

Políticas de población
Ha habido cambios muy importantes en los puntos de vista y en las medidas de los gobiernos respecto de los niveles y tendencias en materia de fecundidad.En 1976 el 52% de todos los gobiernos comunicaban que no habían intervenido en modo alguno para modificar los niveles de fecundidad, pero para el año 2001 ese porcentaje había descendido al 32% (véase el gráfico II). El apoyo gubernamental a la planificación de la familia ha aumentado en forma constante desde el decenio de 1970. Para 2001, el 92% de todos los gobiernos prestaban apoyo a programas de planificación de la familia y de distribución de anticonceptivos, ya sea directamente (75%), por intermedio de servicios gubernamentales, o indirectamente (17%), prestando apoyo a las actividades y organizaciones no gubernamentales tales como las asociaciones de planificación de la familia. También han variado considerablemente los puntos de vista de los gobiernos sobre si los niveles de fecundidad son o no adecuados. Así, en tanto que en 1976 el 27% de todos los gobiernos deseaban reducir la fecundidad, para el año 2001 el 45% deseaban hacerlo. Entre los países en desarrollo, el porcentaje de los que deseaban reducir la fecundidad era aún mayor en 2001, ya que ascendía al 58%. También había aumentado el porcentaje de los gobiernos que deseaban elevar la fecundidad: del 9% en 1976 había pasado al 13% en 2001. El coeficiente de ponderación relativo de los gobiernos que deseaban mantener los niveles actuales de fecundidad descendió del 13% al 10%. Es decir que, hoy en día hay más gobiernos que desean modificar los niveles de fecundidad de sus poblaciones y están dispuestos a idear tipos de intervención apropiados para el logro de esos objetivos.

http://www.un.org/esa/population/publications/worldfertility/Spanishexecsum.pdf
 
 
 
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