CEDAW, ABORTO Y SOBERANÍA NACIONAL

Autor: Haz Política Fuente: Haz Política

ONU  El lunes 28 de febrero dio inicio la 49 sesión de la Comisión de la ONU sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW por sus siglas en inglés). Esta reunión, que durará hasta el 11 de marzo, se está enfocando principalmente sobre las acciones que se han realizado para promover el avance de la mujer después de 10 años de la Cuarta Conferencias sobre la Mujer que tuvo lugar en Beijing en 1995.

La semana pasada la comisión presentó el borrador de la declaración que los representantes de alto nivel que participan firmarán el viernes 4 de marzo. Esta declaración será presentada en la “Cumbre del Milenio + 5” que tendrá lugar en Nueva York el próximo septiembre. Aunque los países todavía no han llegado a un consenso sobre el texto de dicha declaración, las discusiones se están centrando en si deben realmente reafirmarse e implementarse los textos adoptados en la conferencia de Beijing y su revisión cinco años después.

La causa de las discrepancias es, por un lado, que se consideran como mutuamente interconectados y reforzados los documentos de Beijing y Beijing + 5 con la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, mejor conocida como CEDAW. Por otro lado, tanto la Plataforma de Acción como la CEDAW, están sujetas a interpretaciones que llevan a conclusiones inaceptables para muchos de los países. De hecho uno de los puntos conflictivos que se está considerando en esta negociación es si dichos documentos se pueden considerar como promotores del aborto a escala global.
El comité de la CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer) ha solicitado en sus recomendaciones a varios países que aumenten el acceso al aborto o que lo legalicen; eliminando las leyes que lo restringen o impiden. Algunos de estos países son: México, Colombia Chile, Perú, Zimbabwe, Myanmar, Luxemburgo, Irlanda, Italia, Croacia, Uruguay, Portugal, Nepal, Irlanda del Norte, Liechtenstein, Paraguay [1] y Samoa.
Las recomendaciones del comité de la CEDAW no son vinculantes en sí mismas, aunque ejercen presión sobre los países para que se sujeten a las interpretaciones que se hacen de la Convención.
Pero los países no deben someterse a esta presión, pues irían en contra de su soberanía nacional, que debe estar al servicio de sus ciudadanos.
1. Los países que firman y ratifican la CEDAW asumen el compromiso de “llevar a cabo las medidas necesarias, incluida legislación, para modificar o abolir leyes ya existentes, reglas, costumbres o prácticas que constituyan una discriminación contra la mujer.” (art. 2.f).
2. Los países pueden hacer reserves a la Convención en el campo de la ley nacional, tradición, religión y cultura, mientras no contradigan el objeto y la finalidad de la Convención (Art. 28.2). Se supone que el propósito principal de la convención es la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer.
3. La CEDAW no menciona el aborto en su texto. Además, la prohibición del aborto (y la afirmación del derecho a la vida desde la concepción) no constituyen una forma de discriminación contra la mujer.
4. Por lo tanto, los países que han firmado y ratificado la CEDAW no están obligados a implementar las recomendaciones o interpretaciones de los contenidos de la Convención que puedan implicar el aborto. Es importante recordar que la CEDAW fue adoptada por la Asamblea General en 1979, mucho antes de las conferencias internacionales (Cairo 1994, Beijing 1995, etc.) que comenzaron a interpretar términos como: “planificación familiar”, “derechos sexuales y reproductivos” y “servicios de salud sexual y reproductiva” como si incluyeran el aborto.
Los veintitrés expertos que forman parte del comité de la CEDAW sirven a título personal, pero son elegidos por los países miembros de la Convención. La elección de estos expertos toma en consideración la equidad de representación por áreas geográficas, cultura y los diferentes sistemas legales. Su período como expertos del comité dura cuatro años. El tiempo nos dirá cuántos países, en su próxima elección de expertos para la CEDAW, tomarán en cuenta los criterios de interpretación de la Convención de los mismos.
Hablemos con claridad

La claridad acerca de los puntos de consenso y divergencia en el lenguaje de los documentos de las conferencias internacionales exigiría la referencia, no sólo a los documentos consensuados de la conferencia de Beijing (La Declaración de Beijing y la Plataforma de Acción), sino también al informe oficial que incluye las reservas y las declaraciones de interpretación hechas por los países.

“1. Reafirmar la Declaración de Beijing, la Plataforma de Acción y el Informe Oficial adoptado por la Cuarta Conferencia Internacional de la Mujer y el documento final del vigésimo tercer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General”

Es importante reafirmar, no sólo los documentos consensuados, sino también el informe oficial de Beijing que contiene las reservas y declaraciones de los países. Muchas de esas reservas afirman que el aborto no puede reivindicarse como un derecho, y que la vida humana tiene que ser protegida desde su concepción.
Estas reservas fueron igualmente hechas en otras conferencias como la del Cairo (Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo) y en Johannesburgo (Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible). El párrafo 8.25 del programa de Acción del Cairo, que ha sido mencionado en las conferencias sucesivas, específicamente afirma que la “planificación familiar” no puede incluir el aborto (el aborto no puede ser promovido como medio de planificación familiar).
En junio del 2001, durante la Prep Com de la Sesión Especial sobre la Infancia, la delegación canadiense declaró que el término “servicios de salud sexual y reproductiva” incluía el aborto. Muchos países expresaron su desacuerdo en este punto y el documento final “Un Mundo Apropiado para los Niños” sustituyó dicho término para evitar que se interpretase que hay un consenso internacional sobre la promoción del aborto.

Respeto a la soberanía nacional y la aplicación de los documentos internacionales.

1. Se hace una premisa sobre “Derecho de Tratados” (Hard Law) y “Derecho Indicativo” (Soft Law): Los documentos de las conferencias internacionales, como la Plataforma de Acción de Beijing, no son legalmente vinculantes. Aunque entran dentro de la categoría de “Derecho Indicativo” (e.g. acuerdos por consenso, recomendaciones, ley de costumbre), los países se ven muchas veces presionados para implementar dichos documentos recomendados o exigidos por otras entidades - como los organismos de las Naciones Unidas o las Organizaciones no gubernamentales (ONG’s) – socavando la soberanía nacional. De esta manera el “Derecho Indicativo” se puede convertir en “Derecho de Tratados”, que es legalmente vinculante.
El “Derecho de Tratados” (e.g. convenciones, tratados) es legalmente vinculante. La CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer) es “Derecho de Tratados”. Los países que han firmado y ratificado dicha convención, se comprometen formalmente a ponerla en práctica y a enviar informes al comité de la CEDAW, que les da recomendaciones sobre la aplicación de la Convención en el ámbito nacional.
2. En lo que respecta a la soberanía nacional: Cada país tiene el deber de respetar los compromisos internacionales que ha asumido libre y legítimamente. Todo país tiene el derecho y el deber de implementarlos de acuerdo con sus prioridades, sus posibilidades y los valores culturales y religiosos de sus ciudadanos, así como en consonancia con su forma de gobierno legítima y su constitución.
3. Por lo tanto la declaración de la 49º sesión de la Comisión de la ONU sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer no puede exigir la implementación plena de la Plataforma de Acción de Beijing y de la CEDAW:
• Ya que esto implicaría ignorar las reservar y declaraciones presentadas por los países.
• Conllevaría el riesgo de que se dieran interpretaciones contrarias a los derechos y deberes, mencionados antes, de cada uno de los países.
• Además de que varios países no los han firmado o ratificado y no pueden ser obligados a hacerlo

Consenso o divergencia... algunos temas son demasiado importantes para que haya confusión entre los dos.
 
 
 
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