NECESIDAD DE PRESERVAR EL NúCLEO FAMILIAR

Autor: Antonio M. Prida Peón del Valle Fuente: Yo Influyo

Ante el escenario internacional analizado que pretende acosar a la institución de la familia, y habiendo analizado los derechos fundamentales inherentes a la familia e inalienables, es necesario que los mexicanos luchemos por la implementación en nuestro país de una política pública integral a favor de la familia que incluya, entre otros, los aspectos siguientes:

Educación: Los padres de familia son únicos en la autoridad y la responsabilidad que poseen para la educación de sus hijos y la instrucción pública obligatoria es un espacio complementario de la formación humana integral. La educación pública obligatoria debe permitir educación religiosa en los casos en que los padres de familia así lo deseen.

Economía: Las políticas económicas, tanto corporativas como gubernamentales, deberán diseñarse para hacer florecer la economía familiar. Lo que es bueno para las familias es bueno para la economía nacional. En todo caso, tales políticas sólo tendrán verdadero sentido si respetan el principio fundamental de que la economía existe para el servicio del Hombre, y no al revés.

Asistencia Social: El Gobierno debe apoyar y defender a la familia, y no intentar la usurpación del papel vital que ella juega en la sociedad.

Además de promover una cultura sexual respetuosa de los valores fundamentales del ser humano, el Gobierno debe brindar atención a los adolescentes, proporcionándoles orientación e información que mejoren su calidad de vida y luego la futura de sus hijos, así como proveer, en su caso, a las madres y padres adolescentes de escasos recursos, ayudas fiscales y laborales que les permitan enfrentar sus nuevas responsabilidades.

Urge la multiplicación de centros para menores que han sido víctimas de maltratos, que les brinden albergue, cuidados, atención y rehabilitación social y que procuren reintegrarlos a sus familias. De no ser posible esa reintegración, deben simplificarse los esquemas de adopción en un seno familiar seguro y responsable, que deben estar disponibles también para incluir a seres humanos no nacidos y no deseados por sus padres.

Religión: Los padres tienen el derecho de transmitir sus creencias religiosas a sus hijos y de formarlos de acuerdo con sus preceptos religiosos.

Sociedad: La sociedad organizada deberá ser convocada para que de modo convencido y convincente evite consentir prácticas y manifestaciones sociales que persigan abierta o solapadamente la destrucción del vínculo afectivo humano más poderoso que existe: la familia.

Para lograr lo anterior, nos sumamos a la iniciativa de Red Familia que invita a la sociedad a luchar por que el Gobierno reconozca y respete la autonomía de la familia y distinga la institución matrimonial de cualquier otra forma de asociación humana; promueva una legislación que proteja a la persona desde la concepción hasta su muerte, sancionando prácticas como la clonación, el aborto y la eutanasia; impulse la promulgación y actualización de leyes adecuadas para asegurar el acceso a servicios de salud dignos; impulse la promulgación y actualización de leyes que promuevan el cuidado del entorno y su restauración considerando la dignidad de la persona.

Tanto el Gobierno como la sociedad, de manera conjunta, deben promover condiciones que favorezcan el desarrollo integral y que respeten al ser humano desde el momento de su nacimiento hasta su muerte; promover la disponibilidad de servicios de salud apropiados que respeten y promuevan la dignidad de la persona; llevar a cabo campañas de educación sexual, primordialmente entre la juventud, que destaque los beneficios de la continencia; proporcionar información veraz y objetiva sobre la sexualidad humana, a través del sector salud; crear campañas de difusión para fomentar una procreación responsable; difundir información de las alternativas de fecundación y sus fundamentos éticos; fomentar la disponibilidad de servicios de atención médica, psicológica y espiritual, en centros de salud públicos y privados, para mujeres con embarazos no deseados; promover una educación preventiva de la salud, mediante campañas; y promover mediante campañas y programas una cultura del deporte, así como la creación de centros deportivos.

Desde los Gobiernos se debe promover la homologación de un marco jurídico coherente con una política de fortalecimiento a la familia; propiciar un compromiso nacional por el fortalecimiento de la familia, desde el nivel más alto de los gobiernos, que se manifieste en una declaración; crear una legislación acorde con la política pública que fortalezca la familia nuclear y el matrimonio entre hombre y mujer; desarrollar líneas de investigación sobre temas relacionados con la familia contemporánea; e institucionalizar la perspectiva de familia en todas las entidades gubernamentales.

Gobierno y sociedad, de manera conjunta deben crear mecanismos gubernamentales y no gubernamentales, que evalúen el impacto a la familia de toda política pública, programa, o ley; promover en la política pública y privada la generación de programas que coadyuven al desarrollo de la familia funcional; fomentar mediante programas, planes y políticas, una cultura familiar que promueva un trato respetuoso y digno al niño; revisar y reformar los códigos civiles concernientes al establecimiento y disolución del matrimonio para fortalecer el compromiso contraído; crear programas tendientes a la difusión de la importancia de la familia funcional para el desarrollo sostenible de la sociedad; y crear en los distintos niveles de gobierno un código de comportamiento ético que favorezca el desarrollo personal y social desde una perspectiva de familia.
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