SIDA, PRESERVATIVOS Y DERECHO
Excelente artículo publicado en la revista argentina El Derecho, del 14.03.05. por D. Jorge Scala . Sintetiza la información científica relevante, veraz y actual, para el análisis jurídico de la cuestión, y propon
Autor: Jorge A. Pérez Fuente: Sin Sida

1. Introducción: El sida es quizá la enfermedad del momento actual. Hay quienes la catalogan como una pandemia. Tres son los motivos de ello: en primer lugar, que es una enfermedad mortal -aún cuando la que acaba con la vida de los sidóticos, suele ser alguna de las enfermedades oportunistas, que aprovechan el estado de indefensión inmunológica del paciente-; otro motivo es que en su origen puede haber algún tipo de inmoralidad, hecho que, lamentablemente, dificulta en la práctica, la toma de las medidas sanitarias conducentes a la erradicación o, al menos, al control de la misma; y, finalmente, es preciso destacar el alto costo que tienen los tratamientos antirretrovirales, actualmente en uso.

Además, el tema es de mucha actualidad porque -en general-, los medios de masas se encargan de dar una información sesgada y, a la vez, unas opiniones falsas que, a fuerza de ser repetidas constantemente, terminan pareciendo al gran público como si fueran más lógicas y verdaderas, que la verdad misma.

Para una mayor vigencia del tema, baste recordar las imágenes del actual ministro de salud de la Nación, encabezando una pretendida campaña preventiva, mediante el reparto de profilácticos, y sus más recientes declaraciones mediáticas -desmesuradas y grotescas-, agraviando al Sr. Obispo Castrense, desde las antípodas de nuestro país. La polémica está servida, y muchos se consideran con derecho a decir falsedades, zonceras o promover conductas poco menos que suicidas. Va siendo hora que el derecho, como arte de lo bueno y equitativo, tome la palabra. Aquí van algunos apuntes en esa dirección.

Me propongo sintetizar la información científica relevante, veraz y actual, para el análisis jurídico de la cuestión. Luego de ello sintetizaré la información científica dirimente, en la cuestión del sida, y propondré algunas pautas, para la justa -y por ende, adecuada a la razón y al ordenamiento jurídico-, regulación de la cuestión, lo que haré a modo de conclusión.

2. Aspectos científicos relevantes en torno al sida y al preservativo: Varios son los elementos científicos, con comprobación empírica, cuyo conocimiento resulta obligatorio -desde el punto de vista jurídico, moral y profesional-, para cualquier persona encargada de diseñar las políticas públicas, para prevenir o combatir el sida. Haré una breve síntesis de tales conocimientos indispensables:

a) Virtual imposibilidad de lograr una vacuna que prevenga el sida: Al presentar la "Guía Práctica para Vacunaciones" de Castilla-La Mancha, el catedrático de Microbiología del Hospital Clínico Universitario de Madrid, Dr. Juan José Picazo, explicó que: "la vacuna del sida se viene persiguiendo hace muchos años y que, desgraciadamente, comparte con la de la hepatitis C el hecho de que ambos virus tienen una enorme capacidad de equivocarse. Es decir que los sistemas virales tienen unos mecanismos que corrigen sus propios errores para evitar que esos errores lleven consigo la muerte del microorganismo. Pero, en el caso del virus del sida, este sistema es erróneo, se equivoca mucho y elabora partículas virales equivocadas, muchas de las cuales mueren, pero, otras sobreviven. Pero, las que sobreviven, resulta que son distintas de la anterior. De manera que en un mismo enfermo de sida podemos encontrar distintos virus del sida con estructura antigénica diferente, con lo que la vacuna que nosotros fabricamos frente a uno no le sirve al resto de las partículas virales".

"Es un hecho desgraciado que le daría al virus una ventaja curiosa, como es que a pesar de ser menos desarrollado porque se equivoca, frente al humano le da una tremenda ventaja y eso hace que sea muy difícil fabricar una vacuna que permita defendernos frente a las distintas subespecies de virus que están en un mismo individuo. Tenemos que tener presente que cuando una enfermedad como el sida, con un período de incubación de entre diez y quince años, y que el individuo no pueda desarrollar una respuesta inmune frente a esa, ella nos hace pensar en la dificultad que puede tener una vacuna".

Por otra parte, es un hecho médico que casi no existen vacunas exitosas, contra las enfermedades de origen virósico; ni siquiera la gripe ha sido erradicada. Por tanto, no parece probable que sea posible -al menos en el corto o mediano plazo-, lograr una vacuna contra el sida. Destaco que cuando los medios de masas mencionan, con relación al sida, el término vacuna, no se están refiriendo a un producto químico que prevenga el VIH, sino a fármacos que tratan al enfermo, a partir de sus propios microorganismos, y que se usa como un tratamiento -y no prevención-, de la enfermedad. Este dato científico es relevante, pues las políticas públicas, deben partir de la base que no habrá vacuna y, por tanto, la prevención debe realizarse de otro modo; en concreto, evitando las causas del contagio de la enfermedad.

b) Modos de contagio y factores de riesgo: Cuatro son las vías conocidas para el contagio del VIH: 1) contacto sanguíneo, 2) algunos líquidos orgánicos, 3) por transmisión vertical madre-hijo, y 4) por vía sexual -esta, a su vez, subdividida en contacto vaginal, bucal o anal-. Importa saber que en Occidente -donde se sitúa nuestro país-, desde que se descubrió la enfermedad, se dan las siguientes proporciones de enfermos, según las vías de contagio, a saber: el 39,4% de los contagios, ha sido debido al uso de jeringas infectadas por drogadictos intravenosos; el 32,6% por relaciones homosexuales; y el 17,6% por relaciones heterosexuales; y el resto 10,4% a las otras formas de contagio, entre ellas el personal sanitario con el 0,01%. El conocimiento de los modos de contagio y los factores de riesgo, son datos absolutamente imprescindibles para la prevención del sida. En efecto: al ser de momento imposible una vacuna contra el VIH, la única forma de prevenirlo es eliminando las causas que provocan el contagio. Ahora bien, el riesgo varía mucho, según sea el modo de contagio. Veamos:

1) Por transfusión sanguínea: Se han tomado diversas medidas profilácticas, para disminuir el riesgo de contagio del sida por esta vía: por un lado, se han limitado las transfusiones sanguíneas, a los casos indispensables; además, se descartan como donantes, a las personas incluidas en diversos grupos de riesgo; y es legalmente obligatorio, el examen de toda sangre donada. Esta última precaución no da una seguridad absoluta, pues la enfermedad tiene un período llamado de ventana, de aproximadamente 6 meses, donde la persona está contagiada, pero los análisis actualmente en uso, no alcanzan a detectar la dolencia. Sin embargo, el conjunto de estas medidas, ha hecho disminuir la cantidad de contagios por esta vía, a cifras estadísticamente poco relevantes.

2) Por jeringas infectadas compartidas por drogadictos intravenosos: Ya hemos dicho que en los países occidentales, este modo de contagio equivale casi al 40% del total, lo cual nos da una idea de su magnitud. A nivel global, dicho porcentaje se reduce a entre el 5% y el 10% del total de infectados. Frente a esta vía de contagio, la estrategia preventiva es la común a la prevención de la drogadicción -combatir el tráfico de drogas-. Holanda intentó un camino diverso: despenalizar el consumo de las drogas, y que la dosis y las jeringas de uso diario, sean provistas gratuitamente por el Estado. La experiencia holandesa ha fracasado, pues ha provocado un aumento en la cantidad de drogadictos, y un mantenimiento de la tasa de prevalencia del VIH. Ningún país ha hecho una campaña preventiva de la drogadicción en base a dos pilares fundamentales: a) dar salida laboral real -en especial para los países pobres-; y b) educar en las virtudes, que es el único medio de superar el vacío vital, que empuja a la mayoría de las personas a evadirse de una vida -a la que no le encontraron el sentido-, a través del camino de las drogas.

3) Por transmisión vertical madre-hijo: Si no hay ningún tratamiento ni prevención, la tasa de transmisión de la madre al hijo, oscila entre el 15% y el 20% de los casos; dicha tasa aumenta en entre un 10% y un 20% más, en caso de amamantamiento materno. Sin embargo, con el uso de los nuevos fármacos antirretrovirales, el nacimiento por cesárea programada, y la alimentación artificial desde el nacimiento, la tasa de transmisión vertical del sida se ha reducido a menos del 2%. Si bien esta realidad es un éxito de la medicina, hay que subrayar que estas terapias son costosas, y en muchos países no están al alcance del grueso de la población. Lamentablemente, y como aplicación del llamado "Nuevo Paradigma de Salud", impulsado por la OMS, se determinó que en los países de escasos recursos, se debía instar a las madres seropositivas, a que amamanten a sus hijos. Esta política se aplicó en el África Subsahariana, y es la responsable de un porcentaje significativo, de los 3.700.000 niños infectados en dicha región. Hasta el momento, ni la OMS ni UNICEF revirtieron dicha política.

4) Transmisión por vía anal (homosexual): Aunque decir la verdad sea políticamente incorrecto, como es moralmente sano, lo haré. Las diferencias anatómicas y fisiológicas entre el ano y la vagina, y la promiscuidad de los homosexuales activos, explican las tasas enormemente más elevadas de contagio de sida -y de otras enfermedades sexualmente transmitidas-, entre las vías anal y vaginal. Un simple cálculo sirve para mensurar ese mayor riesgo: la población homosexual masculina, se calcula entre el 1% y el 2% del total de varones. Si a ese dato, sumamos el hecho que el 32,6% de los seropositivos se contagió por relaciones homosexuales, frente al 17,6% por relaciones heterosexuales, la evidencia simple -tomando las cifras globales para los países de Occidente-, indica que hay 100 veces más posibilidades de contraer el sida siendo homosexual, que no siéndolo. Por tanto, la promoción pública de la homosexualidad, sea a través de los medios de masas, los espectáculos -cine y teatro especialmente-, y también por la acción estatal -vgr: el convenio entre el Consejo del Menor de la ciudad de Buenos Aires y SIGLA, o la ley que permite la inscripción registral de las parejas del mismo sexo-; implican una promoción indirecta del sida. Muy por el contrario una política preventiva del VIH, debe apuntar a la erradicación o, al menos, la minimización de la homosexualidad, y para esto se debe comenzar con la eliminación de todos los privilegios injustos, que las leyes les han ido concediendo.

5) Transmisión por vía heterosexual: En cuanto a esta vía de transmisión, es preciso afirmar que la abstinencia sexual -previa y posterior al matrimonio-, y la fidelidad mutua durante éste, hacen absolutamente imposible el contagio del sida. De las varias decenas de millones de seropositivos, ninguno que haya vivido de este modo ha resultado contagiado por vía sexual. Por tanto, este dato científico resulta altamente relevante, para plantear una campaña de prevención y erradicación de la enfermedad, pues este es el único modo consistente de prevención de la misma.

Ahora bien, quienes no practican ese estilo vital ecológico, corren riesgo de contraer la enfermedad. Hay diversos factores pueden influir en la transmisión heterosexual del VIH, como, por ejemplo son: la cantidad de parejas sexuales, la frecuencia y tipo del contacto sexual, la situación inmunológica del sujeto sano, y que algún miembro de la pareja, padezca otras enfermedades de transmisión sexual. También son importantes la carga viral (número de virus por mm3 de sangre). Más adelante me referiré a la incidencia del uso del condón.
Otro área social en la que esta enfermedad está especialmente extendida, es la de la prostitución. Así, se estima que en el Zaire un tercio de las prostitutas son HIV positivas. En algunas áreas africanas, el porcentaje de meretrices infectadas podría llegar a ser del 90%. En Bombay, en donde existen alrededor de 100.000 prostitutas, alrededor de un tercio de ellas son HIV positivas. Si se tiene en cuenta que cada una de estas mujeres, recibe alrededor de 5 clientes por noche, y que la posibilidad de contagio por un solo contacto, en este tipo de relación sexual, oscila entre el 3 y 5%, se puede deducir el número de posibles nuevos individuos que cada día pueden, en aquella ciudad, incrementar los VIH positivos. Obviamente, quien tiene relaciones con alternadoras, está asumiendo una conducta de alto riesgo. Por tanto, una política de salud pública importante, es lograr la erradicación o, al menos, la sensible disminución de la prostitución. Sin embargo esta se promueve y publicita públicamente, como muestran los numerosos avisos clasificados de los principales diarios del país, que informan precios, teléfonos, direcciones y medidas de rameras o travestis….

c) Preservativo y prevención del sida: Salvo alguna honrosa excepción, todas las campañas de prevención del sida -en todo el mundo-, tienen como eje la promoción del uso del condón, en las relaciones sexuales. Tales campañas giran en dos direcciones: a) convencer a la población en general, de la "necesidad" de usar siempre profilácticos, en toda relación sexual, entrenándola en su uso, y utilizando para ello, principalmente, los medios de masas y las escuelas; y b) el reparto gratuito de tales adminículos, en ciertas ocasiones o, su provisión por las obras sociales y prepagas. La facturación de las fábricas de preservativos, se ha multiplicado extraordinariamente, desde que en 1.985 comenzaron estas campañas. Simultáneamente, la cantidad de enfermos y muertos por el sida, no dejó de crecer, también en forma pavorosa. Esta constatación empírica, invita a cuestionar la validez del método preventivo elegido. Allí vamos:

1) Fracaso universal del condón en la prevención del sida: El ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud (OMS), son los principales promotores de estas campañas a nivel global. Ya en 1998, en un estudio del ONUSIDA, donde se relevaron todas las campañas del prevención del VIH en todo el mundo, respecto de aquéllas cuyo eje había sido el preservativo -tanto sea vendido como distribuido-, la conclusión del análisis fue: "No se le imputan variaciones en la seroprevalencia del VIH en la población"; dicho en buen romance: tales campañas no lograron disminuir en nada, la propagación de la enfermedad. Dicho de otro modo, todo el dinero gastado en la compra o donación de preservativos, fue derrochado inútilmente… Todos los estudios posteriores, han confirmado esta conclusión.

El Fondo de Naciones Unidas para Actividades en Población (FNUAP), que también integra el ONUSIDA, y es otro activo promotor de estas campañas, hizo público el 23.6.02, su informe titulado "VIH/SIDA, Concientización y Conducta", donde reconoció que el esfuerzo masivo de la ONU, para frenar la expansión del sida, a través de la provisión gratuita de contraceptivos en los países pobres, ha fracasado. Conocido el fracaso corresponde ahora explicar sus motivos, pues esto también arroja luces importantes, para los análisis sanitario y jurídico de la cuestión.

2) Características relevantes de los condones: Casi todos los preservativos se fabrican con látex. Dicho material artificial es sumamente inestable. Para mantener sus propiedades físicas, requiere mantenerse siempre a temperatura templada -entre 10° y 25°-; la exposición a temperaturas inferiores a 10° o superiores a los 25°, deterioran el material y le hacen perder impermeabilidad. Es importante subrayar, que todas las pruebas de laboratorio sobre los mismos, se realizan cuando el látex no ha sido expuesto a temperaturas inconvenientes. Ahora bien, desde la salida de fábrica hasta el minorista que los comercializa -y aún más, hasta el momento de su uso-, cada profiláctico recorre un largo camino -generalmente en camiones-, que no están refrigerados a la temperatura conveniente. En invierno se los somete a temperaturas inferiores a los 10°, y en verano a superiores a los 25°. Esto explica la invalidez, de los controles de calidad de los preservativos, pues los mismos -para tener alguna validez-, deberían realizarse en las bocas de venta -lo cual, desde luego, no es posible-.

A pesar que, por los motivos científicos apuntados, los controles de calidad de los condones no son confiables, resulta interesante transcribir las conclusiones de los mismos. Por ejemplo, con relación al paso del virus a través de los poros del látex, se comprobó en laboratorio, que utilizando partículas de poliestireno de 110 nm de tamaño, en 29 de 89 preservativos valorados (33%), se constataba paso de partículas a través del látex, lo que indica que el porcentaje medio de eyaculado, que puede atravesar el látex, sería de un 0,01% aproximadamente [21]. Esto implica que los preservativos de látex, no son una valla infranqueable, para la transmisión del VIH. Al evaluar otro control de calidad, que habitualmente realizan diversas instituciones sanitarias de EEUU, se ha podido comprobar, que, en 38.000 preservativos de 165 lotes diferentes, cuando éstos eran de fabricación estadounidense, el 12% tenían escapes superiores al permitido en ese país. Cuando los preservativos no estaban fabricados en EEUU, este porcentaje se elevó al 21% [22]. Reitero que se trata de controles en laboratorio, donde los adminículos analizados, han estado permanentemente en condiciones óptimas; lo cual deja de suceder ni bien salen de fábrica...

Muchas son las causas por las que el preservativo puede fallar, en la prevención del contagio del sida. Una posibilidad siempre latente es su mala utilización, que muchas veces depende de las dificultades propias de usarlo adecuadamente, en tales circunstancias. Esto es especialmente complicado para los jóvenes. La OMS recomienda unas instrucciones en diez pasos correlativos a cumplir, para el uso adecuado del condón. Cualquiera advierte que en las peculiares circunstancias de su uso, se requiere un entrenamiento casi de boina verde, para no errar en el manual de instrucciones… También hay que tener en cuenta que, al igual que el semen, los líquidos preseminales pueden contener el virus; por tanto, es posible el contagio antes del uso del profiláctico. Además, existe un porcentaje de fallos atribuibles a la rotura del mismo. En un estudio prospectivo, se detectó que este porcentaje oscilaba alrededor del 1% al 12% en el coito vaginal, pero que era superior en las relaciones homosexuales.

3) Eficacia de los condones en la prevención de embarazos: A las razones empíricamente verificadas del apartado anterior, conviene añadir otro elemento constatable. El preservativo es poco eficaz para la prevención de los embarazos. Y es importante resaltar, que una mujer puede quedar embarazada pocos días al mes y, en cambio, puede contagiarse o contagiar el sida, todos los días del año. Además, el virus del sida es 500 veces más pequeño que un espermatozoide.

En general, se puede decir que el preservativo tiene un elevado número de fallos para prevenir embarazos. En este sentido, si se define este índice de fallos, como el número de embarazos, en parejas que utilizan el preservativo durante un año, encontramos que el mismo, según distintas fuentes, es: de un 3 a 28% [24], del 8 al 15% [25], el 14% [26], del 10 al 15% [27], el 13% [28], entre el 9 y 14%, y para menores de 25 años del 17,9% [29]. Son abundantes los datos que indican, un índice elevado de fallos del preservativo, para prevenir embarazos. Por tanto, si falla para prevenir los gestaciones, fácilmente se deduce cuanto más fallará, en la prevención de las enfermedades de transmisión sexual.

4) Eficacia de los preservativos en la prevención de las otras enfermedades de transmisión sexual: Hay 25 enfermedades de transmisión sexual. Algunas causan infecciones vaginales -como la vaginosis bacteriana, la tricomoniasis y la candidiasis-; otras son de origen bacteriano -tales como el chancroide, la clamidia, la gonorrea y la sífilis-, y, finalmente las hay de origen viral -entre ellas el VIH, el virus del papiloma humano (VPH) [30], el herpes simple (tipos I y II), y la hepatitis B-. Destaco, que toda enfermedad sexualmente transmisible, opera como un mayor factor de riesgo de contraer el VIH. Es importante subrayar, que los condones no ofrecen protección alguna respecto de varias de estas enfermedades, y con relación a las pocas enfermedades que previenen, su eficacia profiláctica es muy baja, conforme la información científica disponible. En efecto:

Un informe de la OMS, indica que los usuarios de condones tienen sólo dos tercios de probabilidades -comparados con quienes no los utilizan-, de evitar la transmisión de gonorrea, tricomoniasis, o infecciones por clamidias. Es decir, que la protección sería aproximadamente del 66%. Esta protección es aún menor, en el caso del herpes simple. De forma general, según un reciente informe de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la evidencia epidemiológica es insuficiente para determinar la efectividad de los preservativos, en la prevención de las enfermedades de transmisión sexual. Recientemente un panel de 28 expertos, incluyendo la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) y la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID) de Estados Unidos, han analizando 138 estudios sobre el uso de los preservativos, y su eficacia en la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Este estudio revela una reducción del riesgo de transmisión de gonorrea en los varones del 49%.

Ahora bien, con respecto al contagio de la gonorrea, la clamidia, la trichomoniasis, la sífilis, el herpes genital y el virus de papiloma humano (HPV); en lo que concierne a las mujeres, cuyos compañeros sexuales usan el condón, no existen pruebas científicas de su efectividad. En lo que concierne a los varones que usan el condón, este tiene cierta efectividad contra la gonorrea, pero ninguna con respecto a las demás enfermedades de transmisión sexual, ya mencionadas.

5) Eficacia de los preservativos en la prevención del VIH: Respecto de la eficacia de la prevención del sida, transmitido por relaciones heterosexuales, se destaca un estudio publicado en 1993. En él se utilizaban datos procedentes, de todos los artículos publicados en lengua inglesa, antes de julio de 1990, en revistas de garantizada calidad científica, analizados conjuntamente en un detallado estudio multicéntrico. La conclusión más significativa, fue constatar que el preservativo, reduce el riesgo de infección por el HIV en aproximadamente un 69%. Es decir, ésta sería la capacidad del preservativo para prevenir el contagio del sida, en unas relaciones heterosexuales normales, en las que se utilizara en forma habitual y correctamente. Estos datos fueron corroborados por un trabajo de la OMS-insospechable de parcialidad, pues promueve permanentemente el uso del profiláctico-, la que estima el riesgo de contagio en -aproximadamente-, el 40%. Datos más recientes ofrecidos por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, indican que el preservativo reduce en un 85%, el riesgo de transmisión del VIH. Debo destacar que estas estadísticas se refieren a relaciones normales heterosexuales; por las razones ya apuntadas, la eficacia del condón en la prevención del VIH, en las relaciones homosexuales, anales y orales, es muy inferior. Sugestivamente, no hay trabajos publicados que analicen esta cuestión.

Debo detenerme ahora en la traducción, al lenguaje común, de estos fríos datos epidemiológicos: el párrafo anterior significa que de cada 100 parejas, donde uno de los integrantes tenga el VIH y el otro no, que tengan relaciones sexuales habituales, usando siempre preservativos correctamente, y sin que éstos se rompan, deslicen, ni suceda ningún otro "accidente"; pues bien, de las 100 personas sanas, al cabo de un año, habrá entre 15 y 40 de ellas, contagiadas del VIH, enfermedad que -repito-, es mortal. La variación entre 15 y 40 es la que hay entre el estudio más optimista, y el más pesimista. Pero sean 15 ó 40, todas morirán de sida. Este hecho patético, me obliga a adelantar una conclusión: son criminales las políticas de salud pública de prevención del sida, basadas en la promoción del uso de profilácticos.

Y ahora respondo una pregunta, que en este momento debe estar formulándose, todo lector inteligente: Si el condón reduce algo las posibilidades de contagio del VIH, ¿porqué las campañas basadas en el preservativo no muestran variaciones en la seroprevalencia?. La respuesta es obvia: porque al dar masivamente la falsa seguridad, de que las relaciones son inocuas, mientras se usen los preservativos, más gente tiene relaciones sexuales riesgosas. Entonces sean esas mismas u otras personas, las que disminuyen el riesgo al usar condones, esta baja se compensa con el aumento de enfermos, producto de la mayor cantidad de relaciones promiscuas.

d) Uganda país a imitar: la única Nación que redujo considerablemente las tasas de prevalencia del VIH. Ejes del único modelo exitoso: Casi todos los países del mundo han iniciado campañas de prevención del sida. Sea con fondos gubernamentales, de las Agencias de la ONU, de organismos multilaterales de crédito o privados. Es un hecho histórico, que hasta el momento, en todas las Naciones -excepto Uganda-, tales programas fracasaron rotundamente. La exteriorización del fracaso es el aumento en el número y las tasas de contagio de VIH, siempre ascendentes [38]. En honor a la verdad, debo subrayar que todos los programas de prevención fracasados tenían -y tienen-, como eje, el uso de los condones. A su vez, el único programa exitoso -el de Uganda-, no tuvo como eje la promoción del preservativo. Estos datos no son un mito, ni una creencia religiosa, ni un prejuicio ideológico. Son la comprobación empírica de las verdaderas creencias religiosas y, a la vez, la pulverización de los mitos y prejuicios ideológicos -y porqué no también, de las razones crematísticas-, que explican la perseverancia enfermiza, en políticas siempre fracasadas.

En síntesis, en un decenio, Uganda pasó de tener un 15% de su población en edad procreativa, infectada con el VIH -en 1.991-, a sólo el 5% del mismo grupo poblacional, en 2.001. Comentaré el caso del país africano, con las fuentes más inobjetables: las principales promotoras del condón en la prevención del sida. La OMS se ha visto en la obligación de reconocer, que el descenso de la seroprevalencia "es único en el mundo", y que "ningún otro país ha igualado este logro, al menos no a nivel nacional", aunque en el trabajo se omite dar la explicación del notable éxito. El desglose de cifras del éxito ugandés, es el siguiente: a) la proporción de mujeres embarazadas, entre 15 y 19 años, infectadas por el VIH fue reducido del 35% en 1991, a menos del 10% en el 2.000. El inicio de las relaciones sexuales en adolescentes de 13 a 16 años, bajó entre los varones, de más del 60% en 1.994, a menos del 5% en 2.001; y en las mujeres, de más del 20% a menos del 2% en los mismos años. Otro indicador es la disminución en las personas que tuvieron relaciones sexuales fuera de las estables. Se han tomado los años 1.989 y 1.995, y los porcentajes poblacionales disminuyen en esta proporción, entre los años citados: 1) varones de población urbana, pasan de más del 40% al 20%; 2) varones rurales, disminuyen del 39% al 14%; 3) mujeres en zonas urbanas, pasan de más del 20% a menos del 10%; 4) las mujeres de zonas rurales, pasan del 17% al 6%, entre los años ya citados.

Las explicaciones científicas las da un informe de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), de los EE.UU. La campaña se basó en dos ejes muy claros: 1°) promover entre los jóvenes la abstinencia antes del matrimonio; y 2°) recomendar a la población que mantenga relaciones sexuales, mutuamente monógamas, con personas no infectadas. Las estadísticas del párrafo anterior muestran a las claras, que se logró un cambio en las conductas sexuales, disminuyendo notablemente la promiscuidad sexual, y con ello, disminuyendo notablemente la epidemia.

e) Tímido giro en la estrategia de prevención (a,b,c): El éxito incontrastable de Uganda en la prevención del sida, motivó un giro en la opinión mayoritaria de los expertos. Ese cambio es aún excesivamente tímido, quizá por los condicionamientos políticos, económicos e ideológicos, que puede llegar a padecer todo científico. Consiste en la llamada estrategia "a, b, c", por las siglas en inglés de: abstinencia, fidelidad y condón. Es una suerte de sincretismo entre el exitoso programa de Uganda, y todos los otros programas fracasados. Se recomienda, en primer lugar, la abstinencia de relaciones hasta el matrimonio -o unión estable-; luego la fidelidad en dicha unión; y, en tercer lugar, para quienes no aceptan el estilo de vida anterior, se les recomienda el uso de preservativos. La prestigiosa revista científica inglesa The Lancet, publicó en noviembre de 2.004, un documento suscripto por 150 expertos, provenientes de 36 países, entre los que se encuentran Yoweri Museveni -presidente de Uganda, propiamente hablando el único experto exitoso del grupo-, representantes del Banco Mundial, del Fondo Global para la Malaria, la Tuberculosis y el Sida, de cinco Agencias de la ONU, y los directores de los Programas de VIH de Etiopía, India, Jamaica y Uganda.

El documento, con relación a los jóvenes, sostiene que “debe ser prioritario promover la abstinencia o el retraso en el inicio sexual en aquellos que no hayan tenido aún relaciones, haciéndose hincapié en evitar los riesgos como la mejor forma de prevenir la infección y otras ETS, así como los embarazos no deseados”; enfatizando que "si ya se ha producido el debut sexual, debe estimularse la vuelta a la abstinencia o la fidelidad mutua con una persona sana como la mejor forma de evitar la infección”. También proponen programas preventivos “dentro y fuera del ámbito escolar y los padres han de asumir su responsabilidad en la transmisión de valores y expectativas relacionados con el comportamiento sexual de sus hijos”.

Respecto de los adultos sexualmente activos: “la primera prioridad ha de ser la promoción de la fidelidad mutua con una pareja sana. La experiencia en países donde se ha reducido la incidencia de la infección demuestra que la reducción en el número de parejas es fundamental para alcanzar este objetivo a gran escala”. El documento enfatizó que “la ineficacia de otras medidas y los llamativos resultados de Uganda significan un giro radical en las políticas de prevención, centradas hasta ahora casi exclusivamente en el preservativo, en especial desde las entidades internacionales”. Pese a ello, los firmantes del trabajo consideran necesario aún, la promoción del uso de preservativos entre los "jóvenes sexualmente activos", a pesar de reconocer que no siempre es efectivo.

Este modelo sugerido actualmente, supone dar un doble mensaje a la población y, como siempre que se dan este tipo de consignas, el grueso de la gente opta por lo que le resulta más cómodo o placentero, sin mayor análisis de la cuestión. El mensaje puede sintetizarse en: "abstente de las relaciones sexuales, séle fiel a tu pareja o, sino, usa un profiláctico". De un mensaje tan ambiguo y contradictorio, la conclusión mayoritaria será: mientras sea con preservativo, tienes bill de indemnidad… Y se mantendrá el fracaso actual.

3. Conclusiones: apuntes hacia una justa salud pública, en materia de prevención del sida, a través de preservativos [45]: Previo al análisis jurídico de esta cuestión, es preciso sintetizar los datos científicos relevantes, a saber:
-el sida es una enfermedad mortal;
-no hay vacuna preventiva contra el sida, ni la habrá en el corto y mediano plazo; además, es posible que nunca llegue a existir;
-por tanto, la prevención de esta enfermedad mortal pasa, exclusivamente, por erradicar las causas que la originan;
-el VIH se contagia por cuatro vías: 1) contacto sanguíneo, 2) algunos líquidos orgánicos, 3) por transmisión vertical madre-hijo, y 4) por vía sexual. El grado de riesgo de cada una de ellas es enormemente variable;
-utilizando medidas profilácticas adecuadas, el riesgo de contagio por transfusión sanguínea y por pacientes sometidos a hemodiálisis, es muy bajo;
-aplicando los nuevos fármacos antirretrovirales, el nacimiento por cesárea programada, y la alimentación artificial desde el nacimiento, la tasa de transmisión vertical del sida se ha reducido a menos del 2%;
-en Occidente es muy alto el porcentaje de enfermos, contagiados por compartir jeringas infectadas, en drogadictos intravenosos. Han fracasado las estrategias de prevención -limitadas a la entrega gratuita de jeringas y drogas-;
-la transmisión por vía sexual el VIH, implica distinguir entre dos poblaciones de altísimo riesgo (homosexuales o quienes practican el sexo anal u oral, y quienes comercian sexualmente). También es un hecho empíricamente demostrado, que las parejas -heterosexuales, se entiende-, que sólo tienen relaciones entre ellas, no tienen ningún riesgo de contagio del VIH por vía sexual;
-todas las costosas campañas de prevención del sida mediante el uso del preservativo, han fracasado, pues ninguna ha hecho disminuir la seroprevalencia;
-la única campaña exitosa en todo el mundo, en la prevención del sida, ha sido la de Uganda, basada en la educación de la población, tendiente a un cambio de conducta, que la lleve a posponer las relaciones sexuales hasta formar una pareja estable, y ser mutuamente fieles una vez asumido tal estado.

El conocimiento de estos datos científicos es obligatorio, para toda persona que tenga la responsabilidad de la salud pública de cualquier Nación; mucha mayor obligación de conocerlos tienen los encargados, de todo organismo de prevención o lucha contra el sida. Tales organismos requieren -y tienen- asesores jurídicos pues, la prevención del VIH no es sólo una cuestión de salud pública, también es una cuestión que atañe al derecho. En efecto, cualquier persona que se contagie de dicha enfermedad, más tarde o más temprano, morirá por ella. Excepto el contagio por vía vertical (madre-hijo), todas las demás formas implican actos libres -y por ende jurídicamente imputables-, de los hombres. En efecto: si por negligencia se transfunde sangre contaminada, hay al menos alguien que debe responder jurídicamente por las lesiones y, a la postre, por la muerte del ser humano contagiado.

Ahora bien, supongamos -ya se ha dado en muchos casos, o sea que no es una hipótesis de laboratorio-, que un joven recibe preservativos provistos por el ministerio de salud de la Nación -ya sea a través el Programa Lusida, o del creado por la ley 25.673-, con la consigna del sexo seguro -consigna surgida inequívocamente de los folletos oficiales del Ministerio-. Imaginemos ahora que ese joven con ambas -la consigna y los condones-, tiene diversas relaciones sexuales, hasta que en una de ellas se contagia el VIH. En este contexto, el ministro de salud, los responsables de los programas oficiales, y de los ejecutores de dichos programas, ¿podrían evadir su responsabilidad delictiva -arts. 202 y 207 del C. Penal-, y civil -por daños ocasionados-, por haber planificado y ejecutado una política sanitaria criminal?. La justicia y el derecho gritan una respuesta negativa, a tan inquietante pregunta.

Es decir, que el derecho nos exige, en primer lugar, poner fin a toda campaña, programa o plan de prevención del sida, por medio del uso del condón. Y esto con base en las razones científicas irrefutables ya apuntadas. En segundo lugar, se impone -como decisión política-, el desplazamiento inmediato de todos los responsables de tales programas, haciendo las autoridades públicas los pertinentes sumarios para deslindar responsabilidades y, una vez concluidos los mismos, deberían formularse las pertinentes denuncias criminales. En tercer lugar se debe dejar sin financiación el programa creado por la ley nacional 25.673, y sus correlativas provinciales y/o ordenanzas municipales. Finalmente es preciso diseñar un verdadero programa de prevención del VIH, tomando el único modelo válido: el ugandés, con todas las reformas que suponen a los modelos educativos formales y mediáticos. Cualquier otra opción resulta antijurídica.
http://www.sinsida.com/analisis/Sidayderecho1-7-05.htm
 
 
 
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